Salmos 140
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Oración contra los lazos de la perfidia
1 Al maestro de coro. Salmo de David David, figura de Cristo, perseguido por sus enemigos deslenguados, sin duda en tiempo de Saúl, pide a Yahvé tome su defensa y aplique el castigo que merecen. Es una oración preciosa en las persecuciones que el discípulo de Cristo ha de sufrir en este siglo malo (Gálatas 1, 4) en que, como otro Saúl, difunde terror Satanás (cf. Juan 14, 30). El ideal pagano diría “Sé hombre” y defiéndete tú contra tus enemigos. El creyente, desde el Antiguo Testamento, recurre a Dios, conociendo la propia debilidad, y Jesús lo confirma enseñando: “No resistáis al malvado” (Mateo 5, 39 ss.; I Corintios 6, 7), porque Dios se encarga de ello (Romanos 12, 19) 2 Líbrame, Yahvé, del hombre malo; defiéndeme del hombre violento, 3 de esos que en su corazón maquinan cosas perversas, que provocan contiendas cada día; 4 afilan su lengua como la serpiente, tienen veneno de áspid bajo sus labios Imágenes de la virulencia de las calumnias. San Agustín lo aplica a los acusadores de Jesús (Oficio de Semana Santa) 5 Sálvame, Yahvé, de las manos del inicuo, guárdame del impío, de los que intentan hacerme caer s. Recordemos los dos tipos de tentadores: el pecador quiere seducir con los falsos atractivos que engañan al que no conoce a Dios (I Juan 2, 15 s.; 3, 6; 4, 4 ss.; II Tesalonicenses 2, 10 s.); y el falso profeta, con apariencia de verdad o de virtud e invocando el Nombre de Dios, quiere destruir o deformar mi fe con la mala doctrina (Mateo 7, 15-23; Lucas 12, 1 s.; II Corintios 11, 13-15; II Timoteo 3, 1-5; Apocalipsis 13, 11 ss.) 6 Los soberbios me esconden lazos, y tienen mallas como red; me colocan trampas junto al camino 7 Yo digo a Yahvé: Tú eres mi Dios; escucha, Yahvé, la voz de mi súplica s. Entretanto el creyente sabe que su Dios no lo abandonará y que su protección será un casco inexpugnable sobre su cabeza (versículo 8), mientras en la de sus perseguidores cae, junto con su propia maldad, el castigo divino 8 Señor Yahvé, poderoso auxilio mío, Tú cubres mi cabeza en el día de la batalla 9 No satisfagas, Yahvé, los deseos del inicuo, ni cumplas sus designios 10 No levanten cabeza los que me asedian; caiga sobre ellos la malicia de sus lenguas Caiga sobre ellos, etc.: Quiere decir: “Recaigan sobre ellos los males que urden a sus prójimos” (Bover-Cantera) 11 Lluevan sobre ellos carbones encendidos, precipítalos en abismos, para no levantarse más Carbones encendidos : como en Sodoma. En abismos: los LXX vierten: en el fuego . Según el Nuevo Testamento, el lago de fuego y azufre es el fin reservado a Satanás y a quienes lo siguen. Cf Apocalipsis 19, 20; 20, 9 s. y 14 s; Judas 6 s.; II Pedro 2, 4 12 El hombre de mala lengua no durará en la tierra; los infortunios caerán de golpe sobre el violento 13 Sé que Yahvé tomará la defensa del desvalido, hará justicia a los pobres s. Sobre la venganza de .los pobres y desvalidos, cf. I Reyes 24, 13; Salmos 9, 20; 65, 5; 71, 2 y notas. “Un día vendrá en que Yahvé socorrerá y hará triunfar a los humildes y los débiles, injustamente perseguidos. Los que hayan sido leales (con Dios y con el prójimo) habitarán desde entonces junto a Yahvé en su tierra santa (en su reino mesiánico aquí abajo y en la felicidad definitiva en el segundo advenimiento de Aquel que ha de venir)” (Calès) 14 Ciertamente los justos celebrarán tu Nombre; los rectos habitarán en tu presencia.
Citado en 2
- v. 6 Summa (EN)(II-II 162.6)
- v. 14 Summa (EN)(II-II 173.1)