Salmos 9
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
El juicio de las naciones
1 Al maestro de coro. Sobre el tono de Muthlabbén. Salmo de David El comienzo enigmático designa al parecer la melodía de este Salmo o la manera de cantarlo. San Jerónimo vierte: “por la muerte del Hijo” y explica la versión de la Vulgata (“por los ocultos arcanos del Hijo”) mediante la suposición de que los judíos no quisieron revelar al rey Ptolomeo la pasión y la resurrección del Mesías (Anecd. III, 3, 12). Otros consideran más bien que “se trata, según toda apariencia, del gran día mesiánico, o del gran juicio escatológico, o mejor dicho de ambos a un tiempo, entrevistos en una misma perspectiva. Yahvé será entonces el refugio de todos los oprimidos, de todos aquellos que lo hayan buscado, hayan confesado su Nombre y puesto en Él su confianza” (Calès). Cf, versículo 17 y nota 2 Quiero alabarte, Yahvé, con todo mi corazón, voy a cantar todas tus maravillas 3 En Ti me alegraré y saltaré de gozo, cantaré salmos a tu Nombre, oh Altísimo 4 Porque mis enemigos vuelven las espaldas, caen y perecen ante tu presencia Mis enemigos: Como en otros Salmos, David habla aquí en nombre de todo el pueblo escogido (cf. Salmo 101, 1 y nota). Se trata de las naciones gentiles, como se desprende de los versículos 6, 9 y 16 (cf. versículo 6 y nota). Espiritualmente puede aplicarse a los enemigos interiores, de los cuales el suplicante triunfará por el auxilio divino 5 He aquí que Tú me has hecho justicia, y has tomado en tus manos mi causa; te has sentado, Juez justo, sobre el trono 6 Has reprendido a los gentiles y aniquilado al impío, borrado su nombre para siempre s. A los gentiles: Algunos han propuesto sustituir la lección “goyim” (gentiles) por “ghe’im” (orgullosos), pero tal cambio, además de no tener a su favor ningún testigo antiguo, estaría manifiestamente en contra del versículo 7 b (has destruido sus ciudades) , y también de 9 b y 12 b. Para siempre: como en Salmo 9 b, 16. Cf. Apocalipsis 16, 19; 19. 19 ss. 8 ss. Cf. Salmo 71, 2. Véase los Salmos 95-98 y notas 7 Los enemigos han sido aplastados, reducidos a perpetua ruina; has destruido sus ciudades, y hasta la memoria de ellas ha perecido 8 He aquí que Yahvé se sienta para siempre, ha establecido su trono para juzgar 9 Él mismo juzgará el orbe con justicia, y gobernará a los pueblos con equidad 10 Y será Yahvé refugio para el oprimido, refugio siempre pronto en el tiempo de la tribulación 11 Y los que conocieron tu nombre confiarán en Ti, pues Tú no abandonas, Yahvé, a los que te buscan Nótese la importancia del conocimiento espiritual de Dios. El conocer su nombre, que es “Padre” (Gálatas 4, 6; Juan .17, 4, 26; Lucas 11, 2), es el fundamento de la esperanza (véase Salmo 90, 14). Otra gran enseñanza de este versículo es la seguridad, que siempre tenemos, de encontrar a Dios como al Padre admirable del hijo pródigo (Lucas 15, 20), con sólo buscarlo (cf. Sabiduría 6, 14-15; Juan 6, 37) 12 Cantad salmos a Yahvé, que habita en Sión, haced conocer a los pueblos sus proezas Cf. Salmos 64, 2; 67, 17; 73, 2; 75, 3; 131. 13 s.; Ezequiel 40, 2 13 Porque el vengador de la sangre se ha acordado de los pobres, y no ha olvidado su clamor 14 Yahvé se apiadó de mí viendo la aflicción que me causan mis enemigos, y me ha sacado de los umbrales de la muerte, 15 para que anuncie todas sus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce yo en tu salud La hija de Sión: Personificación poética de Jerusalén. Cf. Salmo 101, 22 16 Cayeron las naciones en la fosa que cavaron, su pie quedó preso en el lazo que escondieron 17 Yahvé se ha dado a conocer haciendo justicia; el pecador quedó enredado en las obras de sus manos Santo Tomás cita este pasaje aplicándolo a los últimos tiempos junto con Jeremías 23, 6 y Apocalipsis 11, 15, para señalar el triunfo final del Mesías, que está anunciado por los profetas 18 Bajen los malvados al sepulcro, todos los gentiles que se han olvidado de Dios 19 Porque no siempre quedará en olvido el pobre, ni siempre burlada la esperanza de los oprimidos 20 Levántate Yahvé; no prevalezca el hombre, sean juzgadas las naciones ante tu presencia ¡No prevalezca el hombre! Conclusión paralela a la del Salmo siguiente 9 b, 18. Es la condenación del humanismo por el cual el hombre quiere sustituir a Dios (cf. Salmo 11, 5; II Tesalonicenses 2, 4; Apocalipsis 18, 7, etc.). Aun los paganos condenaron esta tendencia en el mito de Prometeo 21 Arroja, Señor, sobre ellas el terror, oh Yahvé, ¡que sepan los gentiles que son hombres! El terror: Otra lección, según la Vulgata: Establece sobre ellos un legislador: el Mesías. Con este versículo termina el Salmo 9 según el texto hebreo, comenzando con el versículo 22 el Salmo 10. A partir de aquí hasta el Salmo 147, salvo algunas excepciones (cf. Salmos 113-115), la numeración de los Salmos según la versión griega de los LXX y la Vulgata queda retrasada en una unidad con respecto, a la usada en el texto hebreo. Ello no obstante, al disponerse la nueva versión del Salterio según los textos originales, en el Motu Proprio “In cotidianis precibus” del 24 de marzo de 1945, se conservó la misma numeración de la Vulgata, sin duda por no introducir dificultad, dado que las citas de los Salmos fueron hechas desde antiguo con arreglo a ella. A esto nos atenemos también nosotros, advirtiendo sin embargo, que en general las ediciones bíblicas según los textos originales llevan en los Salmos la numeración del hebreo, cosa que conviene saber a los estudiosos para evitar confusión