Romanos 15
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Paciencia a ejemplo de Cristo
1 Los fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles y no complacernos a nosotros mismos 2 Cada uno de nosotros procure agradar a su prójimo, en lo que es bueno, para edificarlo 3 Porque tampoco Cristo complacióse a sí mismo; antes bien, según está escrito: “Los oprobios de los que te vituperaban cayeron sobre mí” Véase Jn. 5, 30; Sal. 68, 10 4 Pues todo lo que antes se escribió, fue escrito para nuestra enseñanza, a fin de que tengamos la esperanza mediante la paciencia y la consolación de las Escrituras La consolación de las Escrituras: En ellas nos habla el mismo Dios, cuya Palabra es el fundamento inquebrantable de nuestra esperanza porque está llena de promesas. Véase Sal. 118, 49 s.; 1 Ts. 5, 20 y notas. “Cuando descubrí el Evangelio, dice Sta. Teresa de Lisieux, los demás libros ya no me decían nada”. Cf. Sal. 118, 85; 1 Co. 9, 10; 10, 11; 1 Tm. 3, 16 y notas 5 El Dios de la paciencia y de la consolación os conceda un unánime sentir entre vosotros según Cristo Jesús, 6 para que con un mismo corazón y una sola boca glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo 7 Seos mutuamente favorables, así como Cristo lo fue con vosotros para gloria de Dios 8 Porque digo que Cristo se hizo ministro de la circuncisión en pro de la fidelidad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres , La circuncisión, o sea los circuncidados, es decir, Israel. Jesús, dice el P. Sales, “puede ser llamado de modo especial ministro, esto es, siervo de los judíos, porque a ellos solos predicó su doctrina en forma inmediata y a ellos solos dijo haber sido enviado (Mt. 15, 24); entre ellos vivió, y observó la Ley de ellos”. Demostrando la fidelidad de Dios, Jesús confirmó a Israel las promesas hechas a los patriarcas (cf. 9, 4 s.; 11, 20) y les declaró expresamente que ni una iota de la Ley ni de los profetas dejaría de cumplirse “hasta que pasen el cielo y la tierra” (cf. Mt. 5, 17; 23, 39, etc.). Esas promesas, como observa Fillion, “anunciaban que el Mesías traería la salud especialmente al pueblo teocrático”, y así lo recuerdan también los apóstoles. Cf. Hch. 3, 20 ss.; 23, 20 y notas; Hb. 8, 8 ss.; 13, 20, etc 9 y para que a su vez los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia; como está escrito: “Por eso te ensalzaré entre los gentiles y cantaré a tu nombre” ss. Véase Sal. 17, 50; 2 Sam. 22, 50; Dt. 32, 43; Sal. 116, 1; Is. 11, 10 10 Y otra vez dice: “Alegraos, gentiles, con su pueblo” 11 Y asimismo: “Alabad al Señor, todos los gentiles, y alábenle todos los pueblos” 12 Y otra vez dice Isaías: “Aparecerá la raíz de Jesé, y El que se levantará para gobernar a las naciones; en Él esperarán las gentes” 13 El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en la fe, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo El Dios de la esperanza: Volvemos a encontrar aquí el concepto del gozo anticipado que vimos en el v. 4. La virtud del Espíritu Santo: Véase los siete dones del divino Espíritu en Is. 11, 2 s. y sus frutos en Ga. 5, 22 s. “El Espíritu Santo da sombra al alma, templa el fuego de todas las tentaciones, y cuando toca el alma con el soplo de su suavidad, aparta de ella todo lo que la quemaba; renueva todo lo gastado; con Él reverdece lo marchito y aquel soplo divino hace renacer la fuerza, y acrece el vigor con que corremos hacia la vida eterna” (S. Gregorio, In Exod.)
El apóstol justifica esta carta
14 Yo también, hermanos míos, con respecto a vosotros, persuadido estoy de que igualmente estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, capaces también de amonestaros unos a otros 15 Con todo os he escrito un poco atrevidamente en cierto sentido, como para refrescaros la memoria, en virtud de la gracia que me fue dada por Dios , Discúlpase el Apóstol de su franqueza, invocando su misión de siervo d e Jesucristo y misionero de los gentiles. Véase 1, 5; Hch. 13, 2 y 47; 26, 17 s 16 de ser ministro de Cristo Jesús entre los gentiles, ejerciendo el ministerio del Evangelio de Dios, para que la oblación de los gentiles sea acepta, siendo santificada por el Espíritu Santo 17 Tengo, pues, esta gloria en Cristo Jesús, en las cosas que son de Dios 18 Porque no me atreveré a hablar de ninguna cosa que no haya hecho Cristo por medio de mí en orden a la obediencia de los gentiles, por palabra y por obra, 19 mediante la virtud de señales y maravillas, y en el poder del Espíritu de Dios, de modo que desde Jerusalén y sus alrededores, hasta el Ilírico he anunciado cumplidamente el Evangelio de Cristo ; Desde Jerusalén hasta el Ilírico (Dalmacia), es decir, un territorio cuyo diámetro es mayor de 1.500 kilómetros. Mas nada le bastaba a Pablo, porque su ansia era universal (2 Co. 10, 3 ss.). Movido por el Espíritu (v. 13 y nota), no habría descansado jamás mientras quedase un lugar, un alma a quien dar noticia, no de cosa alguna humana o personal suya (v. 18), sino de lo que Jesucristo había hecho por medio de él. “Por cierto que nadie podría tildar su oficio de burocrático”. Véase Hch. 20, 10; 22, 17 ss.; Col. 1, 25 20 empeñándome de preferencia en no predicar la buena Nueva en donde era conocido ya el nombre de Cristo, para no edificar sobre fundamento ajeno ; s. La cita es de Is. 52, 15. Aprovechemos en nuestro apostolado esta norma de sabiduría sobrenatural, que según el mundo parecería ilógica. El Libro de los Proverbios confirma muchas veces cómo es más fácil enseñar al ignorante que al persuadido de saber algo, pues éste difícilmente se coloca en la situación del discípulo ávido de aprender. Cf. Jn. 6, 45; Lc. 10, 21 21 sino antes, según está escrito: “Verán los que no habían recibido noticias de Él, y entenderán los que nada habían oído”Proyectos de viajes
22 Esto principalmente me ha impedido llegar a vosotros 23 Mas ahora, no teniendo ya campo en estos países, y anhelando desde hace muchos años ir a vosotros, 24 espero veros de paso cuando me dirija a España, y ser encaminado por vosotros hacia allá, después de haber disfrutado un poco de vosotros Cuando me dirija a España: Tal era, como se ve, la firme intención del Apóstol, y si bien no tenemos información sobre lo ocurrido en los cuatro últimos años de S. Pablo (64-67), es de creer que lo realizó después de ganar su causa ante Nerón, saliendo de aquella primera cautividad en Roma con cuyo relato termina el libro de S. Lucas. Así lo atestiguó S. Clemente Romano, diciendo que antes de dejar este mundo, Pablo fue a la extremidad del Occidente. También el canon de Muratori señala como notoria la partida de Pablo de la ciudad (Roma) en viaje a España. Así también lo afirmaron S. Epifanio, S. Crisóstomo, Teodosio, S. Jerónimo y otros 25 Por de pronto parto para Jerusalén para servir a los santos No obstante su propia pobreza, Pablo hallaba modo de ayudar a los cristianos pobres de Jerusalén. Cf. 1 Co. 16, 1; 2 Co. caps. 8 y 9 26 Porque Macedonia y Acaya han tenido a bien hacer una colecta para los pobres de entre los santos que están en Jerusalén 27 Así les pareció bien, y son realmente deudores suyos; porque si los gentiles han participado de los bienes espirituales de ellos, deben también servirles con los bienes materiales 28 Una vez cumplido esto y entregádoles este fruto, pasando por vosotros iré a España 29 Y sé que yendo a vosotros, iré con la plenitud de la bendición de Cristo 30 Entretanto os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo, y por el amor del Espíritu, que luchéis conmigo orando a Dios por mí , ss. Notam os en todo este final el perfume de caridad y sencillez que respiran las relaciones de Pablo con sus hijos espirituales. La solemnidad era cosa desconocida para aquel hombre que confesaba haber recibido su magisterio directamente de Jesucristo (Ga. 1, 1 y 12). Cf. 16, 22 y nota 31 para que sea librado de los incrédulos en Judea, y para que mi socorro para Jerusalén sea grato a los santos 32 De este modo, por la voluntad de Dios, llegaré ( a vosotros ) con gozo y me recrearé juntamente con vosotros 33 El Dios de la paz sea con todos vosotros. Amén.Citado en 47
- Este capítulo Summa (EN)(I 21.4)Ad Sinarum Gentem(§14)
- v. 1 Summa (EN)(II-II 32.2)
- v. 4 Summa (EN)(II-II 62.3
II-II 83.8 Dei Verbum(§14)Pastores Gregis(§3II-II 185.1 III 51.2) §15) Sacrosanctum Concilium(§33)Spiritus Paraclitus(§1)Verbum Domini(§40) - v. 5 CCC(¶520
¶2627) Spes Non Confundit(§4) - v. 6 CCC(¶2627)
- v. 7 Ecclesia In Europa(§28)
- v. 8 Summa (EN)(III 7.7
III 42.1) Ecclesia In Europa(§28)Evangelium Vitae(§51) - v. 9 Ecclesia In Europa(§28)
- v. 10 Ecclesia In Europa(§28)
- v. 11 Ecclesia In Europa(§28)
- v. 12 Ecclesia In Europa(§28)
- v. 13 CCC(¶162
¶2627 Ecclesia In Europa(§28)Redemptor Hominis(§18)Spes Non Confundit(§18)¶2657) - v. 14 Ecclesia In Europa(§28)
- v. 16 CCC(¶1070)Ad Gentes(§23)Gaudium et Spes(§38)Lumen Gentium(§21)Octogesima Adveniens(§37)Presbyterorum Ordinis(§2)
- v. 19 CCC(¶693)
- v. 20 Summa (EN)(III 42.1)
- v. 26 Sacramentum Caritatis(§90)
- v. 27 CCC(¶1070)Summa (EN)(II-II 187.4)
- v. 30 CCC(¶2629)Summa (EN)(II-II 83.7
Suppl 72.2)