Romanos 5
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Frutos de la justificación
1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo , La enemistad creada por el pecado, entre Dios y el linaje humano, fue borrada por el triunfo de Cristo sobre el pecado. El fruto de esta victoria es la paz con Dios. Si Jesucristo hizo tanto por los pecadores, ¿qué no podemos esperar de su bondad nosotros los redimidos? (v. 9 ss.) 2 por quien, en virtud de la fe, hemos obtenido asimismo el acceso a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios 3 Y no solamente esto, sino que nos gloriamos también en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación obra paciencia; 4 la paciencia, prueba; la prueba, esperanza ; La esperanza, que resulta de la prueba, es una virtud teologal, fruto de la fe viva animada por caridad (Ga. 5, 6). El que cree y ama, espera con vehemente deseo los bienes que Cristo nos promete, y tiene, pues, en la esperanza el supremo sostén de su optimismo. “La gloria que espero, dice S. Francisco de Asís, es tan grande, que todas las enfermedades, todas las mortificaciones, todas las humillaciones, todas las penas, me llenan de alegría” 5 y la esperanza no engaña, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones mediante el Espíritu Santo que nos ha sido dado Esta divina revelación, que la Iglesia recoge en la Liturgia de la semana de Pentecostés, nos muestra hasta dónde llega la obra santificadora del Espíritu Santo, que pone en nosotros su propia fuerza para hacernos capaces de corresponder al amor con que Dios nos ama. Cf. 8, 16 y 26; Ef. 1, 13 s 6 Porque cuando todavía éramos débiles, Cristo, al tiempo debido, murió por los impíos 7 A la verdad, apenas hay quien entregue su vida por un justo; alguno tal vez se animaría a morir por un bueno Aquí se nos muestra el carácter del amor de C risto por nosotros. En el v. 10 vemos el amor del Padre. En ambos resplandece ante todo la misericordia en un grado tan incomprensible, que se vale del suplicio y muerte del Verbo encarnado, para otorgarnos la redención en vez de castigarnos. Tal misericordia es lo que asombra a San Pablo en 8, 32 ss. Cf. Ef. 2, 4 ss 8 Mas Dios da la evidencia del amor con que nos ama, por cuanto, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros 9 Mucho más, pues, siendo ahora justificados por su sangre, seremos por Él salvados de la ira 10 Pues, si como enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más después de reconciliados seremos salvados por su vida Como enemigos: Inmensa, asombrosa revelación de lo que es el corazón de Dios. En ello consiste toda nuestra felicidad, pues de no haber sido Él así, estaríamos perdidos sin remedio, ya que nacimos enemigos de Él y propiedad de Satanás (Sal. 50, 7). El Padre nos da así el ejemplo del amor a los enemigos, que es la esencia del Sermón de la Montaña: no sólo es bueno con los desagradecidos y malos (Lc. 6, 35) y hace salir su sol para ambos (Mt. 5, 45) sino que lleva esa bondad al grado infinito y no vacila en entregar a su Hijo (Jn. 3, 16) incondicionalmente, a la muerte ignominiosa (8, 32), con el fin, no sólo de perdonar, sino de hacernos iguales al Hijo que se sacrificaba (8, 29), hijos como Él (Ef. 1, 5). Así comprendemos por qué Jesús nos pone al Padre de arquetipo y modelo del amor y misericordia que hemos de tener con el prójimo (Lc. 6, 36 y nota). Nada podremos en materia de amor si no recordamos que Él nos amó primero (1 Jn. 4, 10 y 19), y si no descubrimos ese amor y le creemos (1 Jn. 4, 16). Una sola vez nos expone Jesús el gran mandamiento del amor en forma solemne (Mt. 22, 34-38), pero nos habla, a la inversa, de lo que el Padre nos ama a nosotros, de que nos ama tanto como a Él (Jn. 17, 23 y 26), hasta entregarlo a Él y alegrarse de que Él se entregara por nosotros (Sal. 39, 7-9) y amarlo especialmente a Él por eso (Jn. 10, 17); también nos dice que Él mismo nos ama tanto como el Padre a Él (Jn. 15, 9), y que si lo amamos a Él (a Jesús tal como se mostró en el Libro de los Evangelios), el Padre nos amará especialmente, y ambos vendrán a nosotros (Jn. 14, 23 s.), y entonces sí seremos capaces de cumplir aquel gran mandamiento de amor al Padre, porque al venir así Él con su Hijo a habitar espiritualmente en nosotros, estaremos llenos del Espíritu de Ambos, que es el Espíritu Santo, el Espíritu de Amor, el cual pondrá en nosotros la capacidad de amar como somos amados (v. 5) 11 Y no sólo esto, sino que aun nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos logrado la reconciliación
Cristo, el segundo Adán
12 Por tanto, como por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, también así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron ; Nótese el paralelo entre Adán y Cristo; en cambio recibimos la vida nueva de la gracia. Aquí se ve fundamentada la doctrina del pecado original. S. Agustín contempla ndo la argumentación del Apóstol, exclama: “¡Oh, feliz culpa, que nos mereció semejante Redentor! Si fue grande la malicia, mayor aún fue la caridad” 13 porque ya antes de la Ley había pecado en el mundo, mas el pecado no se imputa si no hay Ley 14 Sin embargo, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no habían pecado a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura de Aquel que había de venir Sobre los que no habían pecado: p. ej. los niños y dementes, los que no pudieron pecar. Su muerte no se puede explicar sino porque participaban del pecado de Adán. De Aquel que había de venir: Cristo, el segundo Adán 15 Mas no fue el don como el delito, pues si por el delito del uno, los muchos murieron, mucho más copiosamente se derramó sobre los muchos la gracia de Dios y el don por la gracia de un solo hombre, Jesucristo Los muchos, expresión que significa todos. Cf. Mt. 24, 12 16 Y con el don no sucedió como con aquel uno que pecó, puesto que de uno solo vino el juicio para condenación, mas el don para justificación vino por muchos delitos 17 Pues si por el delito de uno solo la muerte reinó por culpa del uno, mucho más los que reciben la sobreabundancia de la gracia y del don de la justicia, reinarán en vida por el uno: Jesucristo 18 De esta manera, como por un solo delito ( vino juicio ) sobre todos los hombres para condenación, así también por una sola obra de justicia ( viene la gracia ) a todos los hombres para justificación de vida 19 Porque como por la desobediencia de un solo hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo los muchos serán constituidos justos 20 Se subintrodujo, empero, la Ley, de modo que abundase el delito; mas donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia ; Se aumentó el pecado, por las mismas prohibicion es que contenía. Esto es, lo que antes no se conocía como pecado, por la Ley se dio a conocer como tal y comenzó, además a trocarse en incentivo para las pasiones humanas 21 para que, como reinó el pecado por la muerte, así también reinase la gracia, por la justicia, para eterna vida, por medio de Jesucristo nuestro Señor.Citado en 317
- Este capítulo CCC(¶1009)Summa (EN)(III 52.5
III 86.4) Munificentissimus Deus(§39) - v. 1 Summa (EN)(I-II 111.4
I-II 112.3 Spes Non Confundit(§2)I-II 113.4 II-II 4.5 III 14.1) - v. 2 Summa (EN)(I 33.3
II-II 1.8 Evangelii Gaudium(§84)Immortale Dei(§10)Sacramentum Caritatis(§32)Spes Non Confundit(§2)II-II 19.12 III 8.6 III 14.1 III 40.1) - v. 3 CCC(¶2734
¶2847) Summa (EN)(Suppl 10.4Suppl 15.2) Evangelii Praecones(§2§13) Salvifici Doloris(§23)Spes Non Confundit(§4) - v. 4 CCC(¶2734
¶2847) Summa (EN)(Suppl 10.4Suppl 15.2) Salvifici Doloris(§23)Spes Non Confundit(§4) - v. 5 CCC(¶368
¶733 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(31)Summa (EN)(I 43.3¶1820 ¶1964 ¶2658 ¶2734 ¶2847) I 108.4 Apostolicam Actuositatem(§4)Caritas In Veritate(§5)Christus Vivit(§132)Divinum Illud Munus(§10)Dominum Et Vivificantem(§10I-II 65.2 I-II 68.5 I-II 70.3 I-II 98.1 I-II 107.1 I-II 109.3 II-II 19.6 II-II 24.2 II-II 28.1 II-II 44.1 II-II 45.6 II-II 60.1 II-II 136.3 II-II 183.4 III 23.3 III 63.3) §52 Ecclesia In America(§10)Ecclesia In Asia(§15§67) §43) Ecclesia In Europa(§28)Ecclesia In Medio Oriente(§82)Ecclesia In Oceania(§10§36) Evangelii Gaudium(§125)Evangelii Nuntiandi(§77)Familiaris Consortio(§63)Gaudete In Domino(§4§58) Haurietis Aquas(§2§3) Humanae Vitae(§12§25) Incarnationis Mysterium(§11)Lebanon(§1§38) Lumen Fidei(§21§57) Lumen Gentium(§42)Mulieris Dignitatem(§27§29) Mysterium Fidei(§5§35 Novo Millennio Ineunte(§42§36) §58) Octogesima Adveniens(§41)Pastores Gregis(§5§73 Perfectae Caritatis(§1§74) §15) Redemptionis Donum(§14)Redemptor Hominis(§22)Redemptoris Custos(§17§19) Redemptoris Mater(§42)Salvifici Doloris(§23)Spes Non Confundit(§1§2) Unitatis Redintegratio(§24)Ut Unum Sint(§8)Veritatis Splendor(§22)Vita Consecrata(§21§33 §42 §75) - v. 8 CCC(¶604)Summa (EN)(III 4.5
III 46.3 Ecclesia In Africa(§60)Evangelium Vitae(§51)Gaudium et Spes(§38)III 49.1) - v. 9 Compendio(169)Gaudium et Spes(§38)Indulgentiarum Doctrina(§5)
- v. 10 CCC(¶603
¶1825) Summa (EN)(III 47.2III 49.4 Africae Munus(§20)Gaudium et Spes(§38)Incarnationis Mysterium(§1III 61.1 Suppl 78.2) §5 Reconciliatio Et Paenitentia(§7)Redemptor Hominis(§18§6) §20) Spes Non Confundit(§3) - v. 11 Summa (EN)(I-II 98.1)Reconciliatio Et Paenitentia(§4
§7 Redemptor Hominis(§7§35) §9 §18 §20) - v. 12 CCC(¶388
¶400 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(64¶402 ¶602 ¶612 ¶1008) 115) Summa (EN)(I 97.1I-II 81.1 Evangelium Vitae(§36)Fides Et Ratio(§12)Humani Generis(§30I-II 81.3 I-II 81.5 I-II 83.1 I-II 85.5 II-II 163.1 II-II 163.3 II-II 164.1 III 14.1 III 14.3 III 15.1 III 31.1 III 68.9 III 69.3 III 84.2) §37) Mit Brennender Sorge(§6§30) Redemptor Hominis(§7§8) - v. 13 CCC(¶388)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(64)Evangelium Vitae(§36)Fides Et Ratio(§12)Humani Generis(§30
§37) Redemptor Hominis(§7§8) - v. 14 CCC(¶388)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(64
121) Summa (EN)(III 62.5)Evangelium Vitae(§36)Fides Et Ratio(§12§60) Gaudium et Spes(§22)Humani Generis(§30§37) Redemptor Hominis(§7§8) - v. 15 CCC(¶388)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(64)Summa (EN)(I-II 81.3
II-II 137.4 Evangelium Vitae(§36)Fides Et Ratio(§12)Gaudium et Spes(§52)Haurietis Aquas(§5)Humani Generis(§30III 1.4 III 8.5 III 52.7 III 68.11 III 69.1 III 69.3 Suppl 75.1) §37) Redemptor Hominis(§7§8) - v. 16 CCC(¶388)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(64)Summa (EN)(I 100.1
III 1.4 Evangelium Vitae(§36)Humani Generis(§30III 69.1) §37) Redemptor Hominis(§7§8) - v. 17 CCC(¶388)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(64)Summa (EN)(III 68.9)Evangelium Vitae(§36)Humani Generis(§30
§37) Redemptor Hominis(§7§8) - v. 18 CCC(¶388
¶402 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(64¶605) 121) Summa (EN)(III 19.4III 66.9 Evangelium Vitae(§36)Gaudium et Spes(§52)Humani Generis(§30III 68.1) §37) Redemptor Hominis(§7§8) - v. 19 CCC(¶388
¶397 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(64¶402 ¶411 ¶532 ¶605 ¶615 ¶623 ¶1009) 115 Summa (EN)(II-II 105.2121) II-II 163.1 Dominum Et Vivificantem(§33)Evangelium Vitae(§36)Humani Generis(§30III 47.2) §37) Laborem Exercens(§27)Presbyterorum Ordinis(§15)Redemptionis Donum(§13)Redemptor Hominis(§7§8) Spes Non Confundit(§3) - v. 20 CCC(¶312
¶385 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(64¶388 ¶411 ¶412 ¶420 ¶1009 ¶1848) 121) Summa (EN)(I-II 98.1I-II 106.3 Preguntas(Si un pecado puede ser perdonadoI-II 109.10 III 1.3 III 89.2) Cuando la confesión nunca parece terminada) C’est la confiance(§29)Evangelii Gaudium(§84)Evangelium Vitae(§36)Incarnationis Mysterium(§11)Miserentissimus Redemptor(§13)Mystici Corporis Christi(§6§12) Redemptor Hominis(§7§8) - v. 21 CCC(¶388
¶1009 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(64¶1848) 121) Summa (EN)(I 100.1)Preguntas(Si un pecado puede ser perdonadoCuando la confesión nunca parece terminada) Evangelium Vitae(§36)Gaudium et Spes(§17§18) Redemptor Hominis(§7§8)