Romanos 8
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Felicidad del cristiano
1 Por tanto, ahora no hay condenación alguna para los que están en Cristo Jesús Comienza el Apóstol a pintar con expresiones entusiastas la imagen del hombre redimido y elevado a la libertad de Cristo mediante el Espíritu Santo 2 Porque la Ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha liberado de la ley del pecado, y de la muerte La ley del Espíritu de vida: véase 3, 9 y nota. “Como el espíritu natural produce la vida natural, así el Espíritu Santo crea la vida de la gracia” (S. Tomás). “Jesucristo se hizo hombre para hacernos espirituales; en su bondad, se ha rebajado para elevarnos; ha salido para hacernos entrar; se ha hecho visible para enseñarnos las cosas invisibles” (S. Gregorio Magno) 3 Lo que era imposible a la Ley, por cuanto estaba debilitada por la carne, hízolo Dios enviando a su Hijo en carne semejante a la del pecado, y en reparación por el pecado condenó el pecado en la carne , Véase Hch. 15, 10; Hb. 9, 15 4 para que lo mandado por la Ley se cumpliese en nosotros, los que caminamos no según la carne, sino según el espíritu 5 Pues los que viven según la carne, piensan en las cosas de la carne; mas los que viven según el espíritu, en las del espíritu Véase sobre esto Ga. 5, 17 s. y nota 6 Y el sentir de la carne es muerte; mas el sentir del espíritu es vida y paz He aquí el criterio para distinguir las tendencias que agitan al mundo: la sabiduría de la carne, que pretende salvarse sin Cristo, es muerte. San Pablo divide a los hombres en dos categorías: el hombre simplemente racional, que él llama “psíquico”, y el hombre espiritual. Tanto aquí como en 1 Co. 2, 10-16, nos muestra la manera de ser de cada uno de ellos 7 Pues el sentir de la carne es enemistad contra Dios, porque no se sujeta a la Ley de Dios ni puede en verdad hacerlo 8 Y los que viven en la carne no pueden, entonces, agradar a Dios 9 Vosotros, empero, no estáis en la carne sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros. Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, ese tal no es de Él 10 Si, en cambio, Cristo habita en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto por causa del pecado, mas el espíritu es vida a causa de la justicia
La vida eterna del cuerpo y del alma
11 Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos vivificará también vuestros cuerpos mortales por medio de ese Espíritu suyo que habita en vosotros 12 Así, pues, hermanos, somos deudores: no de la carne para vivir según la carne; 13 pues si vivís según la carne, habéis de morir; mas si por el espíritu hacéis morir las obras del cuerpo, viviréis 14 Porque todos cuantos son movidos por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios , s. Son movidos: Tanto en la Vulgata como en el griego, el verbo está en voz pasiva. No se trata, pues, aquí de una simple regla de moral, sino de revelarnos el asombroso misterio del Espíritu Santo que se digna tomar el timón de nuestra vida cuando nos entregamos a Él con la confiada docilidad de los que se saben hijos del Padre Celestial. Véase la inefable promesa de Jesús en Lc. 11, 13 y su nota. “El espíritu de filiación o adopción divina se conoce en cuanto que aquel que lo recibe es movido por el Espíritu Santo a llamar a Dios su Padre” (S. Crisóstomo). Con esta adopción de hijos de Dios no solamente se recibe la gracia, la caridad y los dones del Espíritu Santo, sino también al mismo Espíritu, que es el don primero e increado (véase 5, 5 y nota). “Unidos a Cristo, nuestra Cabeza, como sarmientos a la vid, y circulando por todos una misma vida, podemos decir: ¡Padre! y alcanzaremos la misma herencia del Hijo” (Oñate). Olvidar esta verdad sería negar la conciencia, que es ley aun para los paganos (2, 14), e incurrir en el espíritu de esclavitud, que el mismo S. Pablo declaró ajeno al dogma cristiano y sustituido por este espíritu de hijos de Dios (v. 21). Cf. Ga. 4, 3-7; 2 Tm. 1, 7; St. 1, 25; 2, 12; Jn. 8, 32; 1 Co. 12, 1 ss.; 2 Co. 3, 17 15 dado que no recibisteis el espíritu de esclavitud, para obrar de nuevo por temor, sino que recibisteis el espíritu de filiación, en virtud del cual clamamos: ¡ Abba! ( esto es ), Padre 16 El mismo Espíritu da testimonio, juntamente con el espíritu nuestro, de que somos hijos de Dios 17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo, si es que sufrimos juntamente ( con Él ), para ser también glorificados ( con Él )La gran esperanza del cristiano y de toda la creación
18 Estimo, pues, que esos padecimientos del tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria venidera que ha de manifestarse en nosotros Palabras que deberían leerse a la entrada de cada hospital. No nos inquietaremos por un poco de dolor –que nunca nos tienta más allá de nuestras fuer zas (1 Co. 10, 13)– si de veras creemos y esperamos una gloria sin fin, igual a la de Aquel que, por conquistarla para su Humanidad santísima y para nosotros, no obstante ser el Unigénito de Dios, sufrió en la vida, en la pasión y en la cruz más que todos los hombres 19 La creación está aguardando con ardiente anhelo esa manifestación de los hijos de Dios; 20 pues si la creación está sometida a la vanidad, no es de grado, sino por la voluntad de aquel que la sometió; pero con esperanza, 21 porque también la creación misma será libertada de la servidumbre de la corrupción para ( participar de ) la libertad de la gloria de los hijos de Dios Hasta la creación inanimada, que a raíz del pecado de los primeros padres fue sometida a la maldición (Gn. 3, 17), ha de tomar parte en la felicidad del hombre. De la transformación de las cosas creadas nos hablan tanto los vates del Antiguo Testamento como los del Nuevo. Véase Is. 65, 17 y nota; 2 Pe. 3, 13; Ap. 21, 1 ss.; Ef. 1, 10; Col. 1, 16 ss. Los Santos Padres hacen notar que el Hijo de Dios precisamente se hizo hombre porque en la naturaleza humana podía abrazar simultáneamente la sustancia material y espiritual de la creación. Es la promesa maravillosa de Ef. 1, 10. Véase allí la nota 22 Sabemos, en efecto, que ahora la creación entera gime a una, y a una está en dolores de parto 23 Y no tan sólo ella, sino que asimismo nosotros, los que tenemos las primicias del Espíritu, también gemimos en nuestro interior, aguardando la filiación, la redención de nuestro cuerpo La filiación: cf. Ef. 1, 5 y nota. La redención de nuestro cuerpo: su resurrección y transformación (1 Co. 15, 51) a semejanza de Cristo (Fil. 3, 20 s.). Véase Lc. 21, 28; Ef. 1, 10 y nota. “Como nuestro espíritu fue librado del pecado, así nuestro cuerpo ha de ser librado de la corrupción y de la muerte” (S. Tomás). Lo que se operará en nosotros ese día será como lo que se operó en Jesús cuando el Padre glorificó su Humanidad santísima (Sal. 2, 7 y nota) y lo sentó a su diestra (Sal. 109, 1; cf. Ef. 2, 6). Por eso también seremos reyes y sacerdotes (Ap. 5, 10) como Él (Sal. 109, 3 y 4) 24 Porque en la esperanza hemos sido salvados; mas la esperanza que se ve, ya no es esperanza; porque lo que uno ve, ¿cómo lo puede esperar? 25 Si, pues, esperamos lo que no vemos, esperamos en pacienciaNuevos favores del Espíritu Santo
26 De la misma manera también el Espíritu ayuda a nuestra flaqueza; porque no sabemos qué orar según conviene, pero el Espíritu está intercediendo Él mismo por nosotros con gemidos que son inexpresables Con esta palabra apostólica consuélense los que se lamenta n de no poder orar con la perfección necesaria: ¡El Espíritu ora en nosotros! Como dicen los místicos, la oración es tanto más perfecta cuanto más parte tiene en ella Dios y menos el hombre: “¿No es cierto que solemos estar bien lejos de este concepto y que atribuimos la pasividad a Dios y la actividad al hombre?” Es decir, que para nosotros es una actividad más bien receptiva, pero incompatible con la distracción, pues ella está hecha precisamente de atención a lo que Dios obra en nosotros con su actividad divina fecundante. Esa atención no acusa modificaciones sensibles, sino que es nuestro acto de fe vuelto hacia las realidades inefables de misericordia, de amor, de perdón, de redención y de gracia que el Esposo obra en nosotros apenas se lo permitimos, pues sabemos que Él siempre está dispuesto, ya sea que lo busquemos –en cuyo caso no rechaza a nadie (Jn. 6, 37)– o que simplemente lo dejemos entrar, porque Él siempre está llamando a la puerta (Ap. 3, 20); y aun cuando no le abramos, atisba Él al menos por las celosías (Ct. 2, 9), y aún nos persigue como un “lebrel del cielo” (cf. Sal. 138, 7 y nota, y también el apéndice de nuestro estudio “Job, el libro del consuelo”). Cuanto más sabemos y creemos esto, más aumenta nuestra amorosa confianza y más se despierta nuestra atención a las realidades espirituales, hasta hallarse firme y habitualmente vuelta hacia el mundo interior (Ef. 3, 16), no ciertamente el mundo de la introspección psicológica (cf. 1 Co. 2, 14 y nota), sino a la contemplación de Jesús “autor y consumador de nuestra fe” (Hb. 12, 2; Sal. 118, 37 y nota). Nuestra vida se vuelve entonces un acto cuasi permanente de esa “fe que es la vida del justo” (1, 17), animada por la caridad (Ga. 5, 6; Ef. 3, 17) y sostenida por la esperanza (5, 5; Fil. 3, 20 s.; 1 Ts. 4, 18; 5, 8; Tt. 2, 13; 1 Jn. 3, 3). Nuestro mayor empeño entonces, lejos de llevarnos en la oración a una gárrula e importuna actividad, está precisamente en no poner límites a cuanto Dios quiera obrar en nuestra alma (2 Co. 5, 13 y nota), aunque a veces no lo percibamos. Para ello no hay nada que ayude tanto como el trato continuo con la Escritura, pues en esa oración escuchamos constantemente a Dios. No es que se trate de nuevas o milagrosas revelaciones individuales, sino que se actualizan en nuestra mente o en nuestra memoria las palabras que el Espíritu Santo “nos habló por los profetas” y por Jesús (Jn. 14, 26 y nota; Hb. 1, 1 s.), adquiriendo sentidos cada vez más claros, más atrayentes y más profundos, en esa rumia, que es lo que David llama la bienaventuranza del que día y noche medita la Palabra de Dios (Sal. 1, 1 ss.). No era otra la vida de oración de la Virgen María, según nos lo indica por dos veces S. Lucas en 2, 19 y 51, y una vez el mismo Jesús (Lc. 11, 28 y nota), y según lo revela ella misma en su himno el Magnificat (Lc. 1, 47 ss.), pues está hecho todo con palabras de la Escritura que Ella recordó en ese momento, por obra del Espíritu Santo. Y así, en la Vigilia de Pentecostés (Oración de la 3ª Profecía), se dice que “también a nosotros nos instruyó Dios por Moisés mediante su cántico”. Cf. Dt. 31, 22-30 27 Mas Aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque Éste intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios 28 Sabemos, además, que todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios, de los que son llamados según su designio ss. Vislumbramos aquí el misterio de la predestinación. Hay dos opiniones con respecto a estos vv. Los Padres griegos, y los latinos hasta San Agustín, los interpretan como predestinación a la gracia: a los que sabe que responderán con fidelidad, Dios los premia con la gracia de la fe. Los autores latinos después de S. Agustín se inclinan a ver aquí la predestinación a la gloria. Los llamó: Llamados y escogidos son los términos que usa Jesús en el banquete para decir que aquéllos serán muchos (cf. Hch. 15, 14), y éstos, pocos (Mt. 24, 23; Lc. 21, 24; Rm. 11, 25). En Ap. 17, 14 vemos a “los llamados, escogidos y fieles” combatiendo con Jesús contra el Anticristo (cf. Ap. 19, 11 ss.; 1 Ts. 4, 16 s.; Judas 14, etc.) 29 Porque Él, a los que preconoció, los predestinó a ser conformes a la imagen de su Hijo, para que Éste sea el primogénito entre muchos hermanos 30 Y a esos que predestinó, también los llamó; y a esos que llamó, también los justificó; y a esos que justificó, también los glorificóSeguridad de la redención
31 Y a esto ¿qué diremos ahora? Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros? ss. Rebosando de confianza, seguro de la salvación, el Apóstol desafía al mundo, para entregarse por completo al amor de Dios. Imitémosle, principalmente en las horas de la tribulación cuando todos nos a bandonan. En esas horas debemos recordar estas palabras, como lo hacía Santa Teresa, al decir: “Señor, Vos lo sabéis todo, Vos lo podéis todo, y Vos me amáis”. Y también: “Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta” 32 El que aun a su propio Hijo no perdonó, sino que le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente todas las cosas con Él? 33 ¿Quién podrá acusar a los escogidos de Dios? Siendo Dios el que justifica, 34 ¿quién podrá condenar? Pues Cristo Jesús, el mismo que murió, más aún, el que fue resucitado, está a la diestra de Dios. Ése es el que intercede por nosotros Ese es el que intercede por nosotros: Es decir, nuestro Santo Patrono y Protector por excelencia. Véase Hb. 7, 25 y nota 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? ss. Como lo nota San Bernardo, “nuestra conformidad con el Verbo en el amor une con Él nuestra alma de un modo absolutamente indisoluble, como la esposa está unida a su esposo”. El mismo Señor Jesús nos enseña esta verdad en Jn. 10, 28 y 29. A través de este himno se ve la fe del Apóstol, que se siente seguro en el amor que Jesús le tiene, y ansía comunicarnos igual seguridad. “La confianza, la acción de gracias, la caridad –dice aquí Lagrange– brotan del fondo del alma de Pablo y se difunden como antorcha encendida para inflamar a todos los hombres, tan apasionadamente amados por Dios” 36 según está escrito: “Por la causa tuya somos muertos cada día, considerados como ovejas destinadas al matadero” 37 Mas en todas estas cosas triunfamos gracias a Aquel que nos amó 38 Porque persuadido estoy de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni cosas presentes, ni cosas futuras, ni potestades, 39 ni altura, ni profundidad, ni otra creatura alguna podrá separarnos del amor de Dios, que está en Cristo Jesús nuestro Señor.Citado en 730
- Este capítulo CCC(¶1460)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(38)Christifideles Laici(§11)Ecclesiam Suam(§46)Humanae Vitae(§19)
- v. 1 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(522)Summa (EN)(I-II 89.5)Gaudium et Spes(§22)Perfectae Caritatis(§5)Verbum Domini(§51)Veritatis Splendor(§25)
- v. 2 CCC(¶782)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(522)Summa (EN)(I-II 106.1
I-II 106.3 Dominum Et Vivificantem(§60)Evangelium Vitae(§49)Familiaris Consortio(§63)Gaudium et Spes(§22)Pastores Dabo Vobis(§40)Perfectae Caritatis(§5)Redemptionis Donum(§14)Verbum Domini(§51)Veritatis Splendor(§22I-II 106.4 I-II 108.1 III 42.4 Suppl 67.1) §23 §25 §45) - v. 3 CCC(¶602)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(522)Summa (EN)(I-II 98.6
I-II 102.5 Dominum Et Vivificantem(§57)Gaudium et Spes(§22)Perfectae Caritatis(§5)Redemptoris Missio(§46)Verbum Domini(§51)Veritatis Splendor(§25)I-II 102.6 I-II 107.2 III 14.2 III 15.1 III 22.4 III 28.2) - v. 4 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(522)Summa (EN)(I-II 98.6
I-II 107.2) Gaudium et Spes(§22)Mulieris Dignitatem(§21)Perfectae Caritatis(§5)Redemptoris Missio(§46)Sacramentum Caritatis(§77)Verbum Domini(§51)Veritatis Splendor(§25) - v. 5 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(522)Dominum Et Vivificantem(§55)Ecclesia In Asia(§43)Evangelii Gaudium(§161
§162) Gaudium et Spes(§22)Perfectae Caritatis(§5)Redemptoris Missio(§46)Rosarium Virginis Mariae(§32)Verbum Domini(§51)Veritatis Splendor(§25§66) - v. 6 Compendio(561)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(522)Summa (EN)(II-II 47.13)Dominum Et Vivificantem(§55)Gaudium et Spes(§22)Perfectae Caritatis(§5)Redemptoris Missio(§46)Sapientiae Christianae(§34
§36) Verbum Domini(§51)Veritatis Splendor(§25§66) - v. 7 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(522)Summa (EN)(I-II 93.3
I-II 93.6 Gaudium et Spes(§22)Perfectae Caritatis(§5)Redemptoris Missio(§46)Sapientiae Christianae(§34)Spes Non Confundit(§3)Verbum Domini(§51)Veritatis Splendor(§25II-II 55.1 II-II 55.2) §66) - v. 8 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(522)Gaudium et Spes(§22)Pastores Gregis(§3)Perfectae Caritatis(§5)Redemptoris Missio(§46)Spes Non Confundit(§3)Verbum Domini(§51)Veritatis Splendor(§25
§66) - v. 9 CCC(¶693)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(522)Summa (EN)(II-II 124.5
III 48.4) Dominum Et Vivificantem(§55§58) Gaudium et Spes(§22)Lebanon(§23)Mystici Corporis Christi(§25§34 Perfectae Caritatis(§5)Redemptoris Missio(§46)Spes Non Confundit(§3)Verbum Domini(§51)Veritatis Splendor(§25§54 §56 §76) §66 §73) - v. 10 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(522)Summa (EN)(III 52.5
III 53.3 Dominum Et Vivificantem(§25III 68.1) §55 Gaudium et Spes(§22)Lumen Gentium(§4)Marialis Cultus(§57§58) §67) Mystici Corporis Christi(§34§76) Perfectae Caritatis(§5)Redemptoris Mater(§17)Redemptoris Missio(§46)Spes Non Confundit(§3)Verbum Domini(§51)Veritatis Splendor(§25§66) - v. 11 CCC(¶632
¶658 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(522)Summa (EN)(I-II 85.5¶693 ¶695 ¶989 ¶990) III 8.2 Dominum Et Vivificantem(§14III 19.3 III 53.4 III 58.4 III 69.3 Suppl 76.1) §25 Editae Saepe(§1)Evangelium Vitae(§67)Gaudium et Spes(§22)Lumen Gentium(§4)Marialis Cultus(§57§58) §67) Perfectae Caritatis(§5)Redemptoris Mater(§17)Redemptoris Missio(§46)Spes Non Confundit(§3)Verbum Domini(§51)Veritatis Splendor(§25) - v. 12 Dominum Et Vivificantem(§55)Perfectae Caritatis(§5)Redemptoris Mater(§17)Redemptoris Missio(§46)Spes Non Confundit(§3)Verbum Domini(§51)Veritatis Splendor(§25)
- v. 13 Summa (EN)(I-II 72.2)Dominum Et Vivificantem(§55)Perfectae Caritatis(§5)Redemptionis Donum(§14)Redemptoris Missio(§46)Spes Non Confundit(§3)Verbum Domini(§51)Veritatis Splendor(§25)
- v. 14 CCC(¶259
¶693 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(122)Summa (EN)(I-II 93.6¶1831 ¶1996 ¶2543) I-II 96.5 Preguntas(La adopción)Catechesi Tradendae(§72)Dominum Et Vivificantem(§52)Evangelii Nuntiandi(§26)Gaudium et Spes(§41)Mystici Corporis Christi(§25II-II 52.1 Suppl 18.4) §54 Spes Non Confundit(§3)Verbum Domini(§50)§56) - v. 15 CCC(¶257
¶693 Compendio(137)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(31¶1303 ¶1972 ¶1996 ¶2777) 122) Summa (EN)(II-II 19.2II-II 19.4 Preguntas(La adopción)Catechesi Tradendae(§72)Christifideles Laici(§11II-II 45.6 II-II 121.1 III 3.5 III 23.2 III 23.3) §20 Dies Domini(§18)Dilexit Nos(§76)Divinum Illud Munus(§9)Dominum Et Vivificantem(§14§25 §30) §25 Ecclesia In Asia(§9§52) §17) Evangelii Nuntiandi(§26)Gaudium et Spes(§22§41) Lumen Fidei(§19)Lumen Gentium(§4)Mystici Corporis Christi(§25§54 Pastores Dabo Vobis(§13)Presbyterorum Ordinis(§18)Redemptor Hominis(§18)Rosarium Virginis Mariae(§32)Sacrosanctum Concilium(§6)Spes Non Confundit(§3)Verbum Domini(§50)§56) - v. 16 CCC(¶1972
¶1996 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(122)Summa (EN)(I 33.3)Preguntas(La adopción)Catechesi Tradendae(§72)Christifideles Laici(§11¶2572 ¶2639) §20 Dilexit Nos(§76)Dives In Misericordia(§13)Divinum Illud Munus(§9)Dominum Et Vivificantem(§25§25 §30) §52) Ecclesia In Asia(§9§17 Ecclesiam Suam(§5§18) §22 Evangelii Nuntiandi(§26)Gaudium et Spes(§41)Lumen Gentium(§4)Mystici Corporis Christi(§25§23 §48) §54 Spes Non Confundit(§3)Verbum Domini(§50)§56) - v. 17 CCC(¶793
¶1265 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(122)Summa (EN)(I 33.3¶1460 ¶1499 ¶1831 ¶1972 ¶1996 ¶2572) I-II 114.3 Preguntas(La adopción)Catechesi Tradendae(§72)Dominum Et Vivificantem(§52)Ecclesia In Asia(§17III 3.8 III 23.1 III 23.3 III 49.3 III 69.3 III 79.2) §18) Evangelii Nuntiandi(§26)Gaudium et Spes(§22§41) Lebanon(§23)Lumen Gentium(§7§11) Mystici Corporis Christi(§25§54 Rerum Novarum(§20§56) §21 Salvifici Doloris(§22)Spes Non Confundit(§3)Verbum Domini(§50)§25) - v. 18 CCC(¶280
¶1721 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(122¶2572) 123) Summa (EN)(I-II 2.3I-II 114.3 Preguntas(El sufrimiento y el mal)Apostolicam Actuositatem(§4)Christifideles Laici(§53II-II 100.1) §63) Lumen Gentium(§48)Paenitentiam Agere(§18§30) Pastores Gregis(§3)Redemptor Hominis(§7§9) Salvifici Doloris(§22)Spes Non Confundit(§3) - v. 19 CCC(¶280
¶671 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(56¶1046 ¶2572) 64 Summa (EN)(Suppl 75.3)Preguntas(El sufrimiento y el mal)Dominum Et Vivificantem(§13122 123 455) §52) Evangelii Gaudium(§181)Gaudium et Spes(§38§39) Letter to Artists(§14)Lumen Gentium(§48)Mulieris Dignitatem(§19)Pastores Gregis(§70)Redemptionis Donum(§9)Redemptor Hominis(§7§8 Sacramentum Caritatis(§30)Spes Non Confundit(§3)Tertio Millennio Adveniente(§23)§9) - v. 20 CCC(¶280
¶400 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(56¶671 ¶1046 ¶2572) 64 Preguntas(El sufrimiento y el mal)Dominum Et Vivificantem(§13122 123 262 455) §39) Gaudium et Spes(§38§39) Lumen Gentium(§36§48) Redemptionis Donum(§9)Redemptor Hominis(§7§8 Spes Non Confundit(§3)Tertio Millennio Adveniente(§23)§9) - v. 21 CCC(¶280
¶400 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(56¶671 ¶1046 ¶1741 ¶2572) 64 Summa (EN)(Suppl 74.7122 123 455) Suppl 91.3) Preguntas(El sufrimiento y el mal)Dignitatis Humanae(§15)Dominum Et Vivificantem(§13§39) Familiaris Consortio(§63)Gaudium et Spes(§38§39) Incarnationis Mysterium(§5§6) Lumen Gentium(§9§36 Redemptionis Donum(§9)Redemptor Hominis(§8)Spes Non Confundit(§3)Tertio Millennio Adveniente(§23)Veritatis Splendor(§18)§48) - v. 22 CCC(¶280
¶671 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(64¶1046 ¶2630) 122 Summa (EN)(Suppl 74.4123 455) Suppl 91.2 Preguntas(El sufrimiento y el mal)Christus Vivit(§32)Dies Domini(§18Suppl 91.3 Suppl 91.4) §75) Dominum Et Vivificantem(§2§13 Incarnationis Mysterium(§6)Laudato si’(§2)Lumen Gentium(§48)Orientale Lumen(§8)Pastores Gregis(§70)Redemptor Hominis(§7§39) §8) Salvifici Doloris(§2)Spes Non Confundit(§3)Tertio Millennio Adveniente(§23§46) - v. 23 CCC(¶280
¶735 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(455¶1046 ¶2630) 522) Summa (EN)(I-II 106.4II-II 1.7 Preguntas(El sufrimiento y el mal)Dominum Et Vivificantem(§57III 72.2 Suppl 77.2) §67) Gaudium et Spes(§22)Incarnationis Mysterium(§6)Lumen Gentium(§48)Pastores Gregis(§73)Redemptor Hominis(§18§20) Spes Non Confundit(§3)Tertio Millennio Adveniente(§46) - v. 24 CCC(¶2630)Summa (EN)(I-II 5.3
I-II 40.3 Preguntas(El sufrimiento y el mal)Dominum Et Vivificantem(§66)Incarnationis Mysterium(§6)Spe Salvi(§1)Spes Non Confundit(§3)Tertio Millennio Adveniente(§46)I-II 67.4 I-II 69.1 II-II 18.2 III 7.4) - v. 25 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(578
579) Summa (EN)(I-II 40.2II-II 4.1) Preguntas(El sufrimiento y el mal)Incarnationis Mysterium(§6)Lumen Gentium(§35)Spes Non Confundit(§3) - v. 26 CCC(¶741
¶2559 Compendio(561)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(30)Summa (EN)(I-II 109.9¶2630 ¶2634 ¶2736 ¶2739) II-II 83.5 Preguntas(Cuando la oración no tiene respuesta)Christifideles Laici(§20II-II 83.10 III 26.1) §30) Dives In Misericordia(§13)Divinum Illud Munus(§15)Dominum Et Vivificantem(§25§57 Evangelii Gaudium(§280)Incarnationis Mysterium(§6)Lumen Gentium(§4)Mediator Dei(§130§65) §144 Redemptor Hominis(§20)Rosarium Virginis Mariae(§16)Spe Salvi(§11)Spes Non Confundit(§3)Ut Unum Sint(§102)§179) - v. 27 CCC(¶2543
¶2634 Summa (EN)(III 21.4)Preguntas(Cuando la oración no tiene respuesta)Dominum Et Vivificantem(§65)Incarnationis Mysterium(§6)Rosarium Virginis Mariae(§16)Spes Non Confundit(§3)¶2736 ¶2739 ¶2766) - v. 28 CCC(¶313
¶395 Summa (EN)(I 22.2¶1821 ¶2012 ¶2739) I 23.7 Preguntas(Las señales)Editae Saepe(§1)Incarnationis Mysterium(§6)Munificentissimus Deus(§1)Redemptoris Custos(§7)Spes Non Confundit(§3)I-II 79.4 III 89.2 Suppl 4.1) - v. 29 CCC(¶257
¶381 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(121)Summa (EN)(I 23.5¶501 ¶1161 ¶1272 ¶1821 ¶2012 ¶2739 ¶2790) I 23.6 Africae Munus(§8I 33.3 I 41.3 I 93.4 II-II 45.6 III 3.5 III 3.8 III 8.1 III 23.1 III 23.2 III 24.3 III 28.3 III 37.3 III 39.8 III 56.1) §152) Christifideles Laici(§11§25) Dominum Et Vivificantem(§52§66) Ecclesia In America(§10)Ecclesia In Asia(§13)Ecclesia In Medio Oriente(§95)Evangelii Nuntiandi(§28)Evangelium Vitae(§36)Familiaris Consortio(§21)Gaudium et Spes(§22)Haerent Animo(§8)Incarnationis Mysterium(§6)Lumen Gentium(§2§63) Marialis Cultus(§57§67) Mulieris Dignitatem(§22)Mystici Corporis Christi(§20§45 Reconciliatio Et Paenitentia(§29)Redemptor Hominis(§7§46) §9) Redemptoris Custos(§7)Redemptoris Mater(§6§43) Rerum Novarum(§14)Rosarium Virginis Mariae(§15)Sacramentum Caritatis(§71)Spes Non Confundit(§3)Veritatis Gaudium(§1)Veritatis Splendor(§45§73) Vita Consecrata(§60) - v. 30 CCC(¶1821
¶2012 Summa (EN)(I 14.8¶2739) I 23.1 Incarnationis Mysterium(§6)Redemptor Hominis(§9I 23.2 I-II 113.1) §18) Spes Non Confundit(§3) - v. 31 CCC(¶2739
¶2852) Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(30)Gaudete Et Exsultate(§112)Incarnationis Mysterium(§6)Lumen Fidei(§15)Spes Non Confundit(§3) - v. 32 CCC(¶603
¶706 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(30)Summa (EN)(I 20.4¶2572 ¶2739) III 47.3) Dives In Misericordia(§8)Gaudium et Spes(§22)Haurietis Aquas(§24§45 Incarnationis Mysterium(§6)Lumen Fidei(§15)Recurrens Mensis October(§6)Sacramentum Caritatis(§84)Spes Non Confundit(§3)§88) - v. 33 CCC(¶2739)Summa (EN)(I-II 106.2
III 64.1) Incarnationis Mysterium(§6)Lumen Fidei(§15)Spes Non Confundit(§3) - v. 34 CCC(¶1373
¶2634 Summa (EN)(III 58.3)Incarnationis Mysterium(§6)Lebanon(§28)Lumen Fidei(§15)Spes Non Confundit(§3)¶2739) - v. 35 CCC(¶2739)Summa (EN)(II-II 184.1)Preguntas(Si Dios me ama
Ser gay y católico) Ecclesia In Medio Oriente(§56)Ecclesiae Fastos(§27)Haurietis Aquas(§23§41 Incarnationis Mysterium(§6)Lumen Fidei(§15)Magnae Dei Matris(§6§84) §21) Mystici Corporis Christi(§36§83 Spes Non Confundit(§3)§84) - v. 36 CCC(¶2739)Preguntas(Si Dios me ama
Ser gay y católico) Incarnationis Mysterium(§6)Lumen Fidei(§15)Spes Non Confundit(§3) - v. 37 CCC(¶2739)Preguntas(Si Dios me ama
Ser gay y católico) Dilexit Nos(§1)Haurietis Aquas(§23§41 Incarnationis Mysterium(§6)Lumen Fidei(§15)Spes Non Confundit(§3)§84) - v. 38 CCC(¶2739)Summa (EN)(II-II 43.5
II-II 81.8) Preguntas(Si Dios me amaSer gay y católico Ecclesiae Fastos(§27)Haurietis Aquas(§23Después de un suicidio) §41 Incarnationis Mysterium(§6)Lumen Fidei(§15)Spe Salvi(§26)Spes Non Confundit(§3§84) §21) - v. 39 CCC(¶2739)Summa (EN)(II-II 43.5
II-II 81.8) Preguntas(Si Dios me amaSer gay y católico Dilexit Nos(§1)Ecclesiae Fastos(§27)Gaudete Et Exsultate(§132)Haurietis Aquas(§23Después de un suicidio) §41 Incarnationis Mysterium(§6)Lumen Fidei(§15)Spe Salvi(§26)Spes Non Confundit(§3§84) §21) - v. 48 Redemptor Hominis(§18)