1Reflexionad sobre vosotros mismos, y arrepentíos, oh nación sin pudor,2 antes que se ejecute el decreto, y el día pase como tamo; antes que os sobrevenga la ira ardiente de Yahvé, y antes que caiga sobre vosotros el día de la ira de YahvéAntes que se ejecute el decreto: antes que se realice el divino decreto de castigaros, y se produzca como efecto aquel día de ira3 Buscad a Yahvé, humildes todos de la tierra, los que obráis rectamente. Buscad la justicia, buscad la humildad, por si podéis poneros a cubierto en el día de la ira de YahvéEs como si hablase Jesús. Cf. el Sermón de la Montaña (Mateo 5 ss.). Sofonías señala el único recurso para los que quieren evitar la ira del Señor
Castigo de los filisteos
4 Porque Gaza será abandonada y Ascalón asolada, Azoto expulsada en pleno día y Acarón desarraigadaEste vaticinio contiene amenazas contra las ciudades de los filisteos que oprimían a Judá desde los tiempos de los Jueces y ayudaban siempre a los enemigos del pueblo escogido5 ¡Ay de los habitantes de la costa del mar, del pueblo de los cereteos! Contra ti se dirige la palabra de Yahvé, oh Canaán, país de los filisteos; te asolaré de modo que no quede moradorLa costa del mar: la costa del Mediterráneo El pueblo de los cereteos (Vulgata: el pueblo de perdición ), es decir, cretenses; pues los filisteos vinieron de Creta o Caftor (Deuteronomio 2, 23; I Rey 30, 14 ver notas). Cf. Ezequiel 25, 166 La costa del mar se convertirá en pastizales, en refugios para pastores y apriscos para ovejas7 Y pertenecerá la Costa a los restos de la casa de Judá; allí apacentarán (sus rebaños) , y por la noche descansarán en las casas de Ascalón, pues Yahvé, su Dios, los visitará y los traerá del cautiverioEl resto de los judíos que volviere de la cautividad, ocupará el país de los filisteos (cf. Isaías 14. 28 ss.). Este vaticinio se cumplió en los tiempos de los Macabeos, en forma transitoria, y como figura los grandes anuncios que el profeta hace luego a los restos de Israel. Cf. 3, 13 ss.; Abdías 19
Castigo de Moab y Ammón
8 He oído los insultos de Moab, y los ultrajes de los hijos de Ammón, que han afrentado a mi pueblo, y se han engrandecido a costa de su territorioss. Los moabitas y ammonitas se engrandecieron a costa de los israelitas penetrando en los territorios de las tribus de Rubén, Gad y Manasés que habitaban en Transjordania. Véase Isaías capítulos 15 y 16; Jeremías 48, 25 as.; Ezequiel 25, 3 ss9 Por eso, ¡vivo Yo!, dice Yahvé de los ejércitos, el Dios de Israel: Moab será como Sodoma, y los hijos de Ammón como Gomorra, campo de ortigas, mina de sal, desierto para siempre. El resto de mi pueblo los despojará, y las reliquias de mi nación los tomaran en posesión10 Éste será el pago de su orgullo; pues han insultado y tratado con insolencia al pueblo de Yahvé de los ejércitos11 Terrible será Yahvé contra ellos, pues acabará con todos los dioses de la tierra; ante Él se postrarán, cada cual desde su lugar, todas las islas de las gentesAnálogas promesas mesiánicas se hallan en Miqueas 4, l ss.; Zacarías 14, 8 ss.; Mal. 1, 11. Cf. Isaías 2, 2 ss
Castigo de Etiopía y Asiria
12 También vosotros, oh etíopes, seréis muertos por mi espadaEtiopía representaba en aquel tiempo también a Egipto. El vaticinio se cumplió bajo Cambises rey de los persas en el año 525. Cf. Ezequiel 30, 1 ss13 Y extenderá Él su mano contra el Norte y destruirá a Asiria, haciendo de Nínive un yermo, un lugar árido como el desiertoNínive: Así reza el texto hebreo y la versión griega de los Setenta. La Vulgata dice: la hermosa . Asiria estaba todavía en el apogeo de su poder, pero poco después fue destruida por los babilonios. Cf. Isaías capítulo 10 y la profecía de Nahúm, toda referente a la ruina final. de la capital asiria, figura de los enemigos del pueblo de Dios14 Reposarán en medio de ella rebaños, y toda clase de animales; tanto el pelícano como el erizo se alojarán en sus capiteles; en los huecos se oirán voces que murmullan, y la desolación estará en los umbrales; pues ha sido arrancado el maderaje de cedroVéase la. 13, 20-22; 34, 1115 ¡Ésta es la ciudad alegre que habitaba en seguridad, la que decía en su corazón: “¡Yo y nadie más que yo!” ¡Cómo se ha convertido en desierto, en guarida de fieras! Cuantos pasen junto a ella silbarán y agitarán la mano.Véase Isaías 23, 7; 32, 13; 47, 8 ss.; Jeremías 19, 8; Miqueas 6. 16