Tobías 9

La Nova Vulgata no revisa la traducción de san Jerónimo de este libro, como hace en los demás: imprime en su lugar una traducción latina más antigua, de modo que un mismo número de capítulo y versículo designa un texto distinto en ella y en la Vulgata Clementina.
Entonces Tobías llamó aparte al ángel a quien tenía por un hombre, y le dijo: “Hermano Azarías, te suplico que oigas mis palabras Aun cuando yo me diese a ti por esclavo, no podría pagar como debo tu cuidado Tal es el concepto que inspira la llamada Esclavitud de María según San Luis María Grignion de Montfort: una entrega total y amorosa de todo nuestro ser que, por medio de Ella, se consagra a Jesucristo, Sabiduría Encarnada, para gloria del Padre Esto no obstante te ruego que tomes caballerías y criados, para ir a Rages, ciudad de los medos, donde devolverás a Gabelo su recibo recobrando de él el dinero, y le convidarás a venir a mis bodas Rages es la ciudad de Gabelo. De aquí se infiere que Ragüel vivía en Ecbátana, y no en Rages, como dice la versión latina (3, 7; 6, 6) Porque bien sabes tú mismo que mi padre está contando los días y si tardo un día más se afligirá su alma Has visto también cómo me ha hecho jurar Ragüel, cuyo juramento no puedo tener en poco Entonces Rafael, tomando cuatro criados de Ragüel y dos camellos, se encaminó a Rages, ciudad de los medos, y habiendo hallado a Gabelo le devolvió el recibo, y cobró de él todo el dinero Y le contó todo lo que había pasado con Tobías, hijo de Tobías; y le llevó consigo (para asistir) a las bodas. Gabelo en casa de Ragüel Al llegar (Gabelo) a casa de Ragüel, encontró a Tobías sentado a la mesa; el cual se levantó al punto, y los dos se besaron. Gabelo lloró, y alabando a Dios Los versículos 8-12 faltan en el griego dijo: “Te bendiga el Dios de Israel, pues eres hijo de un hombre muy bueno, justo, y temeroso de Dios, y que reparte muchas limosnas Que esta bendición se extienda sobre tu esposa, y sobre vuestros padres; y que veáis a vuestros hijos y a los hijos de vuestros hijos, hasta la tercera y cuarta generación; y sea vuestra descendencia bendita del Dios de Israel, que reina por los siglos de los siglos.” Y todos respondieron: “Amén”; y se pusieron a la mesa para celebrar con temor de Dios el convite de bodas. 9-11. Vemos aquí un hermoso ejemplo de bendición paterna, hoy día desgraciadamente tan olvidada. “La bendición del padre afirma las casas de los hijos” (Eclesiástico 3, 11). Véase Génesis 27, 28 s.; 49, 1 ss. y notas