Zacarías 13
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Purificación de Jerusalén
1 En aquel día se abrirá una fuente para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, a fin de (lavar) el pecado y la inmundicia ss. La fuente, como instrumento de ablución lustral (Números 18, 7; 19, 9, etc.), es figura de la gracia y de la contrición de Israel que vimos en 12, 10 ss. (Cf. Isaías 12, 3 ss.; Ezequiel 36, 25; 47, 1 ss.; Joel 3, 18; Juan 4, 10 ss.; 7, 37 s.). Véase 4, 18 y nota. Al duelo de antes, se une un ansia de perdón, de purificación y reconciliación por los agravios que habían infligido al Buen Pastor. La mayor mancha es la idolatría (versículo 2), y no menos que ella desagradan a Dios los falsos profetas, esa peste del pueblo apóstata. Ellos debían morir, según mandaba la Ley respecto de aquellos que hablando en nombre de Dios dijesen palabras que Él no había dicho (Deuteronomio 18, 20). Y esto se cumplirá ahora por mano de sus mismos padres (versículo 3). Hasta ese punto los detestarán, en vez de llenarlos de honores como hacían antes según lo recuerda Jesús en Lucas 6, 26. Nótese que la expresión: espíritu inmundo, aplicada por el Espíritu Santo (versículo 2) es usada aquí por única vez en el Antiguo Testamento, en tanto que es frecuente en el Nuevo 2 En aquel día, dice Yahvé de los ejércitos, exterminaré de la tierra los nombres de los ídolos, y no quedará más memoria de ellos; y extirparé de la tierra también a los profetas y al espíritu inmundo 3 Cuando alguno en adelante se ponga a profetizar, le dirán su padre y su madre que le engendraron: «No vivirás porque has hablado mentira en el Nombre de Yahvé». Y su padre y su madre que le engendraron, le traspasarán mientras esté profetizando 4 Cuando en aquel día profeticen los profetas, se avergonzarán cada cual de su visión, y no vestirán más el manto de pelo para mentir ss. Nada más dramático y grotesco a un tiempo que la actitud que asumirán aquellos solemnes personajes caídos en desgracia. Abandonarán el manto de pelo con que antes se cubrían, a imitación de Elías, para parecer más respetables, y ocultarán avergonzados su antiguo y lucrativo oficio, haciéndose pasar por simples labradores. La Vulgata añade que esto será según el modelo de Adán como agricultor (versículo 5). El hebreo y los Setenta son más fuertes, pues según ellos el falso profeta se declara simple esclavo, diciendo que un hombre (Adam) lo compró desde su juventud. Y cuando se les pregunte (versículo 6) el significado de las incisiones que solían hacerse los falsos profetas (III Reyes 18, 28; Jeremías 16, 6), dirán que las heridas se produjeron en una riña con amigos, o por el severo tratamiento que les dispensaron sus padres. Como se ve, no se podría, sin forzar totalmente su sentido, aplicar este pasaje, como a veces se ha hecho, a las llagas de Nuestro Señor Jesucristo 5 Un tal dirá: «Yo no soy profeta, soy labrador de la tierra; porque un hombre me compró ya en mi juventud» 6 Y cuando le preguntaren: «¿Qué son esas heridas en tus manos?», contestará: «Me hicieron estas heridas en la casa de mis amigos»