Zacarías 14
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Auxilio divino para Jerusalén
1 He aquí que viene el día de Yahvé, y en medio de ti serán repartidos tus despojos ss. Este capítulo ha recibido diversos títulos, los que en el fondo coinciden: “Ultimo ímpetu de los gentiles contra Jerusalén e imperio universal de Dios” (Simón-Prado): “El gran día dé Yahvé y la nueva Jerusalén” (Fillion); “Juicio de las gentes y santificación de Jerusalén” (Nácar-Colunga y Crampón), etc. Trata, en su primera parte (versículo 1-5) del asalto de las naciones; en la segunda (versículo 6-11), de la santificación' de Jerusalén (cf. 13, 8 s. y nota); en la tercera (versículo 12-15), del castigo de los pueblos hostiles, y en la cuarta (versículo 16-21), de la adoración universal de Dios. El mismo Nácar-Colunga, después de señalar su carácter misterioso y escatológico, resume su contenido diciendo: “Las naciones se reúnen para luchar contra Jerusalén; pero el Señor la defiende, y las naciones quedan aniquiladas. Los restos se convertirán a Dios y vendrán a Jerusalén a celebrar las fiestas del Señor. Jerusalén quedará hecha centro de la religión verdadera.” Reuniré (versículo 2): Cf. Joel 3, 2 y 12; Sofonías 3, 8, etc. Los versículos 1-2 nos muestran todavía una vez los horrores de la guerra, la cual será siempre, en el orden de la Providencia, la más abominable plaga de la humanidad caída, como lo vemos hasta el capítulo 19 y aún hasta el capítulo 20 del Apocalipsis. Jerusalén es tomada por los enemigos y la mitad de la población llevada al cautiverio. En ese momento crítico el Señor obra un milagro: baja del cielo y asume la defensa de su pueblo (versículo 3-5), peleando como peleó en el día dé la batalla (cf. Éxodo 14, 14; 15, 3 ss.; Josué 10, 12 ss., etc.). Fillion desecha aquí la idea de que pueda tratarse de la toma de Jerusalén por los romanos, observando que “Dios no combatió entonces contra Roma para defender a los judíos”. Gramática cita 12, 9 y Apocalipsis 19, 19 2 Porque reuniré a todas las naciones para que peleen contra Jerusalén. La ciudad será tomada, serán saqueadas las casas y violadas las mujeres, y la mitad de la ciudad será llevada al cautiverio; pero un resto del pueblo podrá permanecer en la ciudad 3 Entonces saldrá Yahvé y combatirá a aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla 4 Pondrá en aquel día sus pies sobre el monte de los Olivos, que está frente a Jerusalén, al lado de levante; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia levante y hacia poniente, y (se formará) un valle muy grande; la mitad del monte se trasladará hacia el norte, y la otra hacia el mediodía s. El Señor pone sus pies sobre el Monte de los Olivos y a su contacto el suelo tiembla y se abre en dos partes, de manera que el resto de los habitantes pueda huir hacia el este por la abertura o nuevo valle formado por la división del monte (cf. Isaías 52, 7). Asal (versículo 5): localidad desconocida. Setenta: Jasod. Sobre el terremoto en tiempos de Ocias véase Amós 1, 1; cf. Isaías 29, 6. Y con Él todos los santos . De ahí que algunos crean que Jesús efectuará su vuelta sobre el monte de los Olivos, en el lugar mismo donde subió al cielo. La “Didajé” cita este pasaje en el sentido de que los santos acompañaran a Jesús en su segunda venida 5 Entonces huiréis por el valle de mis montes; pues el valle de los montes llegará hasta Asal. Huiréis como huisteis cuando el terremoto en tiempos de Ocias, rey de Judá; y vendrá Yahvé, mi Dios, y con Él todos los santos 6 En aquel día no habrá luz, sino frío y hielo s. No habrá luz , etc.: cf. Joel 3, 15; Mateo 24, 29. Según otros, el final dice: los astros cesarán de lucir (cf. Isaías 13, 10; Ezequiel 32, 7 s.; Joel 2, 31, etc.). Nácar-Colunga traduce: “En aquel día no se distinguirá el brillo de las piedras preciosas. Será único ese día, conocido de Yahvé. No habrá ya día y noche, de noche habrá clara luz”, lo cual supone una transformación de la naturaleza, en que no baya noche sino un solo día continuo. En Jeremías 30, 7 se habla también de un día sin semejante. Knabenbauer supone que al anochecer, cuando toda luz parezca extinguirse, el Señor dará súbitamente su luz, es decir, la victoria. Véase Isaías 60, 22 7 Será único ese día que (sólo) conoce Yahvé; no será ni día ni noche, mas a la hora de la tarde habrá luz 8 En aquel día saldrán de Jerusalén aguas vivas: la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, tanto en verano como en invierno La milagrosa transformación de la naturaleza se extiende también al agua. Dos fuentes de aguas vivas brotarán de Jerusalén, una hacia el este, al Mar Muerto ( mar oriental ), otra hacia el oeste, al Mediterráneo ( mar occidental ). Las dos corrientes de agua viva no se secarán en el verano como los otros torrentes de Palestina. Este milagro recuerda profecías similares en Isaías 44, 3; Ezequiel 47, 1 ss.; Joel 3, 18 y en el Apocalipsis 22, 1, que significan las bendiciones del reino mesiánico. Véase las palabras de Cristo sobre los torrentes de agua viva (Juan 7. 38; 3, 5; 4, 10 ss.) 9 Y Yahvé será Rey sobre la tierra entera; pues en aquel día Yahvé será único, y único su Nombre Y Yahvé será Rey: Rey del mundo entero (cf. Salmo 92, 1; 96, 1, etc.), porque el reino teocrático se habrá hecho universal. Será único: “No habrá variedad en el culto de Dios” (Bover-Cantera) 10 Todo el país será transformado en llanura, desde Geba hasta Rimmón, al sur de Jerusalén; y ésta quedará elevada y habitada en su (antiguo) sitio, desde la puerta de Benjamín, hasta el lugar de la Puerta antigua, hasta la puerta del Ángulo, y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey Todo el país será transformado en llanura, desde Geba hasta Rimmón, al sur de Jerusalén; y ésta (Jerusalén) quedará elevada y será habitada en su sitio . Geba, situada al norte de Jerusalén, señala el límite norte de Judá; Rimmón, situada al noreste de Bersabee, el punto más meridional del antiguo territorio de Judá (Josué 15, 32; 19, 7; IV Reyes 23, 8). La montaña de Judá desaparecerá y será transformada en una llanura, en medio de la cual se levantará la ciudad. La puerta de Benjamín y las otras puertas aquí mencionadas se hallaban en la parte norte y oeste de la ciudad, donde estaba también la torre de Hananeel. Los lagares del rey se buscan en la parte meridional. Análogo cuadro de prosperidad se traza en Jeremías 31, 38 ss 11 Habitarán en ella y no habrá más anatema. Jerusalén vivirá en paz Anatema: destrucción, exterminio. Vivirá en paz: cf. Jeremías 23, i; 33, 15 s. y notas. “Bien se comprende, dice un prelado alemán; que el espíritu anticristiano y antisemita haya querido sustituir la Biblia por otros libros. Ella contiene, en favor de los judíos, misterios demasiado grandes que es necesario suprimir. Ella impresiona el espíritu pagano como una especie de cábala o superstición insensata. Ella contiene para los últimos tiempos predicciones tan catastróficas sobre el fracaso de nuestra civilización actual, que se hacen insoportables para el orgullo de la inteligencia.”