1Levanté los ojos, y miré, y vi cuatro cuernosss. Sobre el significado de los cuernos o astas véase Daniel 7, 24; Apocalipsis 17, 12. Los cuernos representan a los pueblos que han venido de los cuatro puntos cardinales de la tierra a oprimir y destruir el reino de Judá y de Israel. Dios envía a cuatro herreros, símbolos de los poderes sobrenaturales que van a destruir esas naciones enemigas. Véase versículo 8 y 11 y notas. Algunos equiparan estos cuatro agentes a las cuatro calamidades de Ezequiel 14. 21. a saber: la espada, el hambre, las bestias feroces y la peste, que coinciden con los cuatro caballos de Apocalipsis 6. En el hebreo, los versículos 18-21 pertenecen al capítulo 2 cuya numeración se adelanta así en cuatro versículos con relación a la Vulgata y a los Setenta2 Pregunté al ángel que hablaba conmigo: « ¿Qué son éstos?» Me contestó: «Éstos son los cuernos que han dispersado a Judá, a Israel y a Jerusalén.»3 Luego me mostró Yahvé cuatro herreros4 Y dije yo: « ¿Qué vienen a hacer éstos?» Él me respondió, diciendo: «Aquéllos son los cuernos que han dispersado a Judá, de tal manera que nadie pudo ya alzar la cabeza, y éstos han venido para aterrarlos, y para abatir los cuernos de los gentiles que alzaron su cuerno contra la tierra de Judá para dispersarla.»5 Alcé entonces mis ojos, y miré, y vi a un hombre que tenía en su mano una cuerda de medirVéase 1, 16 y nota. La cuerda es para delimitar el circuito de la ciudad a reconstruir. Véase Ezequiel 40, 3 y 56 Le pregunté: « ¿A dónde vas?» «A medir a Jerusalén», me contestó. «Quiero ver cuánta es su anchura, y cuánta su longitud.»7 Y he aquí que el ángel que hablaba conmigo salió fuera, y otro ángel vino a su encuentro8 y le dijo: «Corre, habla a ese joven y dile: Sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y animales que habrá en ella.»s. Corre: Cf. Habacuc 2, 2 y nota. La nueva Jerusalén es tan populosa que no cabe más dentro de los límites de las murallas. Esto mismo significa también que habrá paz y seguridad para sus habitantes. Un mundo de ciudades abiertas sería mucho más seguro que un mundo de fortalezas. Pero esta lección política que coincide con lo que vemos en Isaías 11. 6 ss., parecería un sueño en el mundo de hoy. Jerusalén tendrá una muralla de fuego (versículo 5) y por lo tanto infranqueable (cf. 12, 6 y nota). El mismo Dios protegerá la ciudad santa (Salmo 124, 2)9 Porque Yo mismo, dice Yahvé, la circundaré como muralla de fuego; y seré glorificado en medio de ella10 ¡Ay, ay! Huid de la tierra del Norte, dice Yahvé; porque por los cuatro vientos del cielo os dispersaré, dice Yahvés. Apóstrofe a los judíos que se hallan todavía en el destierro en el país del norte (Babilonia). Dios los exhorta a huir y volver a su patria. Véase Isaías 48, 20; Jeremías 51, 6 y notas; Apocalipsis 18, 4. “Todo el discurso que sigue es del Ángel de Yahvé, hablando ora como un solo y mismo ser con Yahvé, ora como una persona distinta” (Crampón). Sobre la misteriosa figura de este Ángel véase versículo 9; 1, 11 y nota11 ¡Sálvate, oh Sión, tú que habitas en Babilonia!12 Porque así dice Yahvé de los ejércitos, el cual me ha enviado, para gloria suya, a los pueblos que os despojaron: Quien os toca a vosotros, toca a la niña de sus ojosPara gloria suya: esto es “para aumentar la gloria del Señor. Anunciando de parte de Yahvé, primero el castigo de los pueblos paganos que habían oprimido al pueblo teocrático (cf. 1, 15), y después, su futura conversión (cf. versículo 11), el divino mensajero manifestará la gloria de Aquel que le ha confiado esta misión y en cuyo nombre obrará” (Fillion)13 He aquí que extiendo sobre ellos mi mano, y serán presa de los que fueron sus esclavos. Y conoceréis que Yahvé de los ejércitos me ha enviados. Véase 12, 9 ss. Vengo y moraré en medio de ti (versículo 10): Vemos con plena claridad el carácter mesiánico del vaticinio. Jerusalén, la morada del Señor, será un centro hacia el cual afluirán los pueblos. Véase Isaías 12, 6; Sofonías 3, 15; Ezequiel 48, último versículo
Dios en medio de su pueblo
14 ¡Canta y alégrate, hija de Sión! pues he aquí que vengo, y moraré en medio de ti, dice Yahvé15 En aquel día se allegarán a Yahvé muchas naciones y serán el pueblo mío. Yo habitaré en medio de ti, y conocerás que Yahvé de los ejércitos me ha enviado a tiAlude a la conversión de los gentiles al Dios de Israel, con el cual formarán un solo pueblo. Véase 8, 20-22; Ezequiel 47, 22 s.; Isaías 2, 1-4; 19, 18-25; Miqueas 4, 216 Yahvé ocupará a Judá como porción suya, en la tierra santa, y escogerá de nuevo a JerusalénEn la tierra santa. Es uno de los pocos lugares en que Palestina es llamada Tierra Santa, término con que hoy acostumbramos designar aquel país privilegiado por haber sido el escenario de la vida del Redentor (cf. Éxodo 3, 5; Daniel 8, 9; 11, 16; Isaías 8, 8; Oseas 9, 3; Ezequiel 47, 13 ss.)17 Calle toda carne ante Yahvé, porque- se levanta ya de su santa morada.