San Juan 20
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
(20, 1-31)
Aparición a la Magdalena y a los apóstoles
1 El primer día de la semana , de madrugada, siendo todavía oscuro, María Magdalena llegó al sepulcro; y vio quitada la losa sepulcral ss. Véase Mt. 28, 1-10; Mc. 16, 1-8; Lc. 24, 1-11. El primer día de la semana: el domingo de la Resurrección, que desde entonces sustituyó para los cristianos al sábado, día santo del Antiguo Testamento (cf. Col. 2, 16 s.; 1 Co. 16, 2; Hch. 20, 7). Sobre el nombre de este día cf. Sal. 117, 24; Ap. 1, 9 y notas 2 Corrió, entonces, a encontrar a Simón Pedro, y al otro discípulo a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo han puesto” 3 Salió, pues, Pedro y también el otro discípulo, y se fueron al sepulcro 4 Corrían ambos, pero el otro discípulo corrió más a prisa que Pedro y llegó primero al sepulcro 5 E, inclinándose, vio las fajas puestas allí, pero no entró 6 Llegó luego Simón Pedro, que le seguía, entró en el sepulcro y vio las fajas puestas allí, 7 y el sudario, que había estado sobre su cabeza, puesto no con las fajas, sino en lugar aparte, enrollado Es de notar la reverencia especial para con la sagrada Cabeza de Jesús que demuestran los ángeles. No quiso Dios que el sudario que envolvió la Cabeza de su Hijo muy amado quedase confundido con las demás vendas 8 Entonces, entró también el otro discípulo, que había llegado primero al sepulcro, y vio, y creyó 9 Porque todavía no habían entendido la Escritura, de cómo Él debía resucitar de entre los muertos 10 Y los discípulos se volvieron a casa 11 Pero María se había quedado afuera, junto al sepulcro, y lloraba. Mientras lloraba, se inclinó al sepulcro, 12 y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde había sido puesto el cuerpo de Jesús 13 Ellos le dijeron: “Mujer, ¿por qué lloras?” Díjoles: “Porque han quitado a mi Señor, y yo no sé dónde lo han puesto” 14 Dicho esto se volvió y vio a Jesús que estaba allí, pero no sabía que era Jesús 15 Jesús le dijo: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?” Ella, pensando que era el jardinero, le dijo: “Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré” 16 Jesús le dijo: “Mariam” . Ella, volviéndose, dijo en hebreo: “Rabbuní”, es decir: “Maestro” María Magdalena, la ferviente discípula del Señor, es la primera persona a la que se aparece el Resucitado. Así recompensa Jesús el amor fiel de la mujer penitente (Lc. 7, 37 ss.), cuyo corazón, ante esa sola palabra del Señor, se inunda de gozo indescriptible. Véase 12, 3 y notas 17 Jesús le dijo: “No me toques más, porque no he subido todavía al Padre; pero ve a encontrar a mis hermanos, y diles: voy a subir a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios” 18 María Magdalena fue, pues, a anunciar a los discípulos: “He visto al Señor”, y lo que Él le había dicho 19 A la tarde de ese mismo día, el primero de la semana, y estando, por miedo a los judíos, cerradas las puertas ( de ) donde se encontraban los discípulos, vino Jesús y, de pie en medio de ellos, les dijo: “¡Paz a vosotros!” 20 Diciendo esto, les mostró sus manos y su costado; y los discípulos se llenaron de gozo, viendo al Señor 21 De nuevo les dijo: “¡Paz a vosotros! Como mi Padre me envió, así Yo os envío” 22 Y dicho esto, sopló sobre ellos, y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo : s. Recibid: Este verbo en presente ¿sería una excepción a los reiterados anuncios de que el Espíritu sólo descendería cuando Jesús se fuese? (16, 7 y nota). Pirot expresa que “Jesús sopla sobre ellos para significar el don que está a punto de hacerles”. El caso es igual al de Lucas 24, 49, donde el Señor usa también el presente “yo envío” para indicar un futuro próximo, o sea el día de Pentecostés. Por lo demás esta facultad de perdonar o retener los pecados (cf. Concilio Tridentino 14, 3; Denz. 913) se contiene ya en las palabras de Mateo 18, 15-20, pronunciadas por Jesús antes de su muerte. Cf. Mt. 16, 19. La institución del Sacramento de la Penitencia expresada tan claramente en estos versículos, obliga a los fieles a manifestar o confesar sus pecados en particular; de otro modo no sería posible el “perdonar” o “retener” los pecados. Cf. Mt. 18, 18; Conc. Trid. Ses. 1; cap. V. 6, can. 2-9 23 a quienes perdonareis los pecados, les quedan perdonados; y a quienes se los retuviereis, quedan retenidos”Incredulidad de Tomás
24 Ahora bien Tomás, llamado Dídimo, uno de los Doce, no estaba con ellos cuando vino Jesús 25 Por tanto le dijeron los otros: “Hemos visto al Señor”. Él les dijo: “Si yo no veo en sus manos las marcas de los clavos, y no meto mi dedo en el lugar de los clavos, y no pongo mi mano en su costado, de ninguna manera creeré” La defección de Tomás recuerda las negaciones de Pedro después de sus presuntuosas promesas. Véase 11, 16, donde Dídimo (Tomás) hace alarde de invitar a sus compañeros a morir por ese Maestro a quien ahora niega el único homenaje que Él le pedía, el de la fe en su resurrección, tan claramente preanunciada por el mismo Señor y atestiguada ahora por los apóstoles 26 Ocho días después, estaban nuevamente adentro sus discípulos, y Tomás con ellos. Vino Jesús, cerradas las puertas, y, de pie en medio de ellos, dijo: “¡Paz a vosotros!” 27 Luego dijo a Tomás: “Trae acá tu dedo, mira mis manos, alarga tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente” 28 Tomás respondió y le dijo: “¡Señor mío y Dios mío!” 29 Jesús le dijo: “Porque me has visto, has creído; dichosos los que han creído sin haber visto” El único reproche que Jesús dirige a los suyos, no obstante la ingratitud con que lo habían abandonado todos en s u Pasión (Mt. 26, 56 y nota), es el de esa incredulidad altamente dolorosa para quien tantas pruebas les tenía dadas de su fidelidad y de su santidad divina, incapaz de todo engaño. Aspiremos a la bienaventuranza que aquí proclama Él en favor de los pocos que se hacen como niños, crédulos a las palabras de Dios más que a las de los hombres. Esta bienaventuranza del que cree a Dios sin exigirle pruebas, es sin duda la mayor de todas, porque es la de María Inmaculada: “Bienaventurada la que creyó” (Lc. 1, 45.). Y bien se explica que sea la mayor de las bienaventuranzas, porque no hay mayor prueba de estimación hacia una persona, que el darle crédito por su sola palabra. Y tratándose de Dios, es éste el mayor honor que en nuestra impotencia podemos tributarle. Todas las bendiciones prometidas a Abrahán le vinieron de haber creído (Rm. 4, 18), y el “pecado” por antonomasia que el Espíritu Santo imputa al mundo, es el de no haberle creído a Jesús (Jn. 16, 9). Esto nos explica también por qué la Virgen María vivía de fe, mediante las Palabras de Dios que continuamente meditaba en su corazón (Lc. 2, 19 y 51; 11, 28). Véase la culminación de su fe al pie de la Cruz (19, 25 ss. y notas). Es muy de notar que Jesús no se fiaba de los que creían solamente a los milagros (véase 2, 23 s.), porque la fe verdadera es, como dijimos, la que da crédito a Su palabra. A veces ansiamos quizá ver milagros, y los consideramos como un privilegio de santidad. Jesús nos muestra aquí que es mucho más dichoso y grande el creer sin haber visto 30 Otros muchos milagros obró Jesús, a la vista de sus discípulos, que no se encuentran escritos en este libro 31 Pero éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y, creyendo, tengáis vida en su nombre . Escritos para que creáis: San Lucas confirma esta importancia que tiene la Sagrada Escritura como base, fuente y confirmación de la fe. En el prólogo de su Evangelio dice al lector, que lo ha escrito “a fin de que conozcas la certeza de lo que se te ha enseñado”. Véase en Hch. 17, 11 cómo los fieles de Berea confirmaban su fe con las Escrituras SagradasCitado en 340
- Este capítulo CCC(¶1485)Fidei Donum(§42)Pastores Dabo Vobis(§14)
- v. 1 CCC(¶2174)Summa (EN)(III 51.4
III 53.2 Dies Domini(§20)Dominum Et Vivificantem(§24)Novo Millennio Ineunte(§35)III 83.2) - v. 2 CCC(¶640)Dominum Et Vivificantem(§24)Verbum Domini(§5)
- v. 3 CCC(¶514)Dominum Et Vivificantem(§24)
- v. 4 Dominum Et Vivificantem(§24)
- v. 5 CCC(¶640)Dominum Et Vivificantem(§24)
- v. 6 CCC(¶640)Dominum Et Vivificantem(§24)
- v. 7 CCC(¶515
¶640) Dominum Et Vivificantem(§24) - v. 8 CCC(¶640)Dominum Et Vivificantem(§24)Lumen Fidei(§30)Verbum Domini(§5)
- v. 9 Dominum Et Vivificantem(§24)
- v. 10 Dominum Et Vivificantem(§24)
- v. 11 CCC(¶641)Preguntas(Las mujeres en la Iglesia)Dominum Et Vivificantem(§24)Ecclesia In America(§8)
- v. 12 CCC(¶641)Preguntas(Las mujeres en la Iglesia)Dominum Et Vivificantem(§24)Ecclesia In America(§8)
- v. 13 CCC(¶640
¶641) Summa (EN)(III 84.4)Preguntas(Las mujeres en la Iglesia)Dominum Et Vivificantem(§24)Ecclesia In America(§8) - v. 14 CCC(¶641
¶645 Preguntas(Las mujeres en la Iglesia)Dominum Et Vivificantem(§24)Ecclesia In America(§8)Lumen Fidei(§30)¶659) - v. 15 CCC(¶641
¶645 Preguntas(Las mujeres en la Iglesia)Dominum Et Vivificantem(§24)Ecclesia In America(§8)¶659) - v. 16 CCC(¶641
¶645) Preguntas(Las mujeres en la Iglesia)Dominum Et Vivificantem(§24)Ecclesia In America(§8)Mulieris Dignitatem(§16) - v. 17 CCC(¶443
¶641 Summa (EN)(III 20.2¶645 ¶654 ¶660 ¶2795) III 23.2 Preguntas(Las mujeres en la Iglesia)Amoris Laetitia(§255)Dominum Et Vivificantem(§24)Ecclesia In America(§8)Mulieris Dignitatem(§16)Sacerdotalis Caelibatus(§22)III 55.1 III 55.6 III 57.1 III 80.4) - v. 18 CCC(¶641)Preguntas(Las mujeres en la Iglesia)Dominum Et Vivificantem(§24)Ecclesia In America(§8)Lumen Fidei(§30)Mulieris Dignitatem(§16)
- v. 19 CCC(¶575
¶643 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(491)Summa (EN)(Suppl 83.2¶645 ¶659 ¶1485) Suppl 83.3) Oraciones Comunes(Rosario)Preguntas(La confesión después de mucho tiempo)Dies Domini(§1§18 Dives In Misericordia(§8)Dominum Et Vivificantem(§24)Ecclesia In Medio Oriente(§9)Novo Millennio Ineunte(§35§20 §33) §58) - v. 20 CCC(¶645)Summa (EN)(III 55.3)Preguntas(La confesión después de mucho tiempo)Dies Domini(§1
§18 Dives In Misericordia(§8)Dominum Et Vivificantem(§24)Evangelii Gaudium(§5)Novo Millennio Ineunte(§19§56) §35) - v. 21 CCC(¶448
¶645 Compendio(175)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(491)Preguntas(Confesarse con un sacerdote¶730 ¶858 ¶1087 ¶1120 ¶1441) La confesión después de mucho tiempo) Ad Catholici Sacerdotii(§7§12) Ad Gentes(§5)Apostolos Suos(§1)Christus Dominus(§1)Dies Domini(§1§18) Dives In Misericordia(§8)Dominum Et Vivificantem(§24)Ecclesia de Eucharistia(§22)Ecclesia In Africa(§12)Ecclesia In America(§66)Ecclesia In Asia(§9)Fidei Donum(§11§16) Fin Dal Principio(§3)Humani Generis Redemptionem(§102)Immortale Dei(§5§14) Lebanon(§22§32) Lumen Gentium(§17§18 Mediator Dei(§35§19) §40 Menti Nostrae(§7)Mystici Corporis Christi(§63§55) §65) Novo Millennio Ineunte(§35)Pastores Dabo Vobis(§14)Pastores Gregis(§1)Presbyterorum Ordinis(§2)Redemptor Hominis(§18§19) Redemptoris Mater(§26)Redemptoris Missio(§22§23) Rosarium Virginis Mariae(§40)Sacramentum Caritatis(§12)Satis Cognitum(§7§14) Unitatis Redintegratio(§2)Verbum Domini(§15§93) Vita Consecrata(§25) - v. 22 CCC(¶645
¶730 Compendio(201¶788 ¶976 ¶1087 ¶1120 ¶1287 ¶1441 ¶1485 ¶1556) 298) Summa (EN)(I 91.4III 3.8 Oraciones Comunes(Rosario)Preguntas(Confesarse con un sacerdoteSuppl 19.5 Suppl 20.1 Suppl 35.4 Suppl 37.5) La confesión después de mucho tiempo) Africae Munus(§8)Apostolos Suos(§2)Deus Caritas Est(§19)Dies Domini(§1§18 Dives In Misericordia(§8)Divinum Illud Munus(§7)Dominum Et Vivificantem(§24§28) §31 Ecclesia In Asia(§16§40 §41 §42) §43) Ecclesia In Oceania(§5)Evangelii Nuntiandi(§75)Lebanon(§22§32) Lumen Gentium(§19§21) Mortalium Animos(§8)Mystici Corporis Christi(§25§30 Novo Millennio Ineunte(§18§54 §56 §63 §65) §35) Pastores Dabo Vobis(§14)Pastores Gregis(§6)Reconciliatio Et Paenitentia(§4§29) Redemptor Hominis(§19)Redemptoris Missio(§22)Rosarium Virginis Mariae(§21)Sacramentum Caritatis(§12)Unitatis Redintegratio(§2)Verbum Domini(§15) - v. 23 CCC(¶645
¶976 Compendio(201¶1087 ¶1120 ¶1441 ¶1461 ¶1485 ¶1556 ¶2839) 298) Summa (EN)(I 43.7III 3.8 Preguntas(Confesarse con un sacerdoteIII 84.3 Suppl 8.1 Suppl 18.1 Suppl 19.5 Suppl 20.1 Suppl 37.5 Suppl 40.6) La confesión después de mucho tiempo) Ad Catholici Sacerdotii(§11§16) Apostolos Suos(§2)Dies Domini(§1§18 Dives In Misericordia(§8)Divinum Illud Munus(§7)Dominum Et Vivificantem(§40§28) §41 Ecclesia In Asia(§16)Incarnationis Mysterium(§9)Lebanon(§22§42) §32) Lumen Gentium(§19§21) Mulieris Dignitatem(§26)Novo Millennio Ineunte(§35)Pastores Dabo Vobis(§14)Pastores Gregis(§6)Redemptoris Missio(§22)Rosarium Virginis Mariae(§21)Unitatis Redintegratio(§2) - v. 24 CCC(¶644
¶645) Preguntas(Ateísmo e incredulidad)Apostolos Suos(§1)Novo Millennio Ineunte(§19) - v. 25 CCC(¶644
¶645) Preguntas(Ateísmo e incredulidad)Novo Millennio Ineunte(§19§59) - v. 26 CCC(¶644
¶645 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(491)Summa (EN)(III 14.1¶659) III 54.1 Preguntas(Ateísmo e incredulidad)Dies Domini(§33)Ecclesia In Africa(§12)Novo Millennio Ineunte(§19)III 55.3 Suppl 83.2 Suppl 83.3) - v. 27 CCC(¶644
¶645) Summa (EN)(III 54.4)Preguntas(Ateísmo e incredulidad)Dies Domini(§29)Novo Millennio Ineunte(§19§20 §21) - v. 28 CCC(¶448)Preguntas(Ateísmo e incredulidad)Dies Domini(§29)Haurietis Aquas(§25
§49 Novo Millennio Ineunte(§19§92) §20 §21) - v. 29 Summa (EN)(II-II 1.4
III 41.2 Preguntas(Ateísmo e incredulidadIII 54.4 III 55.5) Milagros y reliquias) Dies Domini(§33)Ecclesia In Africa(§12)Novo Millennio Ineunte(§19) - v. 30 CCC(¶514)
- v. 31 CCC(¶105
¶442 Summa (EN)(I 1.8¶514) I-II 106.1) Catechesi Tradendae(§1)Dei Verbum(§11)Lumen Fidei(§18) - v. 1923 Dies Domini(§1)