Filipenses 2
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
La imitación de Cristo
1 Si tenéis, pues, ( para mí ) alguna consolación en Cristo, algún consuelo de caridad, alguna comunicación de Espíritu, alguna ternura y misericordia , s. Este capítulo, que nos pres enta el Sumo Ejemplo que hemos de imitar en nuestra conducta, empieza, como vemos, con la más florida efusión de un corazón apostólico 2 poned el colmo a mi gozo, siendo de un mismo sentir, teniendo un mismo amor, un mismo espíritu, un mismo pensamiento 3 No hagáis nada por emulación ni por vanagloria, sino con humilde corazón, considerando los unos a los otros como superiores , La conducta propia de la caridad fraterna, que el Apóstol jamás deja de inculcar a los nuevos cristianos, es a los ojos de los paganos la mejor recomendación de la fe. Cf. Rm. 12, 10; Ga. 5, 26. Así lo había anunciado el Señor en Jn. 13, 35 y 17, 21 4 no mirando cada uno por su propia ventaja, sino por la de los demás 5 Tened en vuestros corazones los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús; 6 el cual, siendo su naturaleza la de Dios, no miró como botín el ser igual a Dios, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres. Y hallándose en la condición de hombre s. S. Pablo nos descubre aquí la inmensa, la infinita paradoja de la humillación de Jesús, en la cual reside todo su mis terio íntimo, que es de amorosa adoración a su Padre, a quien no quiso disputar ni una gota de gloria entre los hombres, como habría hecho si hubiera retenido ávidamente, como una rapiña o un botín que debiera explotar a su favor, la divinidad que el Padre comunicara a su Persona al engendrarle eternamente igual a Él. Por eso, sin perjuicio de dejar perfectamente establecida esa divinidad y esa igualdad con el Padre (Jn. 3, 13; 5, 18-23; 6, 27, 33, 40, 46, 51 y 57; 7, 29; 8, 23, 38, 42, 54 y 58; 10, 30; 12, 45; 14, 9-11, etc.), para lo cual el Padre mismo se encarga de darle testimonio de muchas maneras (Mt. 3, 17; 5, 17; Jn. 1, 33; 3, 35; 5, 31-37; 8, 18 y 29; 11, 46 s.; 12, 28 ss.; Lc. 22, 42 s., etc.), Jesús renuncia, en su aspecto exterior, a la igualdad con Dios, y abandona todas sus prerrogativas para no ser más que el Enviado que sólo repite las palabras que el Padre le ha dicho y las obras que le ha mandado hacer (Jn. 3, 34; 4, 26 y 34; 5, 19 y 30; 6, 38; 7, 16 y 28; 8, 26, 28 y 40; 12, 44 y 49; 15, 15; 17, 4, etc.). Y, lejos de ser “un mayordomo que se hace alabar so pretexto que redundará la gloria en favor del amo”, Él nos enseña precisamente que “quien habla por su propia cuenta, busca su propia gloria, pero quien busca la gloria del que lo envió, ése es veraz y no hay en él injusticia” (Jn. 7, 18). Y así Jesús es, tal como lo anunció Isaías, el Siervo de Yahvé, a quien alaba y adora postrado en tierra (Mt. 26, 39; Lc. 6, 12; 10, 21; 22, 42-44) y a quien llama su Dios (Jn. 20, 17, etc.), declarándolo “más grande” que Él (Jn. 14, 28 y nota); a quien sigue rogando por nosotros (Hb. 5, 7; 7, 25; 10, 12), y a quien se someterá eternamente (1 Co. 15, 28), después de haberle entregado el reino conquistado para Él (1 Co. 15 , 24). Pero hay más aún, Jesús no sólo es el siervo de su Padre, que vive como un simple israelita sometido a la Ley (Rm. 15, 8) y pasando por hijo del carpintero (Mc. 6, 3), sino que, desprovisto de toda pompa de su Sumo Sacerdocio, no tiene donde reclinar su cabeza (Lc. 9, 57 s.) y declara que es el sirviente nuestro (Lc. 22, 27) y que lo será también cuando venga a recompensar a sus servidores (Lc. 12, 37). ¿Qué deducir ante tales abismos de humillación divina? Un horror instintivo a la alabanza (Jn. 5, 44 y nota), que es la característica del Anticristo (Jn. 5, 43; 2 Ts. 2, 4; Ap. 4 y 7 ss.). Porque Jesús dijo que sus discípulos no éramos más que Él (Mt. 10, 24 ss.) y que, por lo tanto, también entre nosotros, el primero debe ser el sirviente de los demás (Mt. 23, 11; 20, 26 ss., etc.). Fácil es así explicarse por qué Pablo enseña que los apóstoles están puestos como basura del mundo (1 Co. 4, 13), y por qué conservando él su trabajo manual de tejedor, lejos de todos los poderosos del mundo, ajeno a sus cuestiones temporales y perseguido de ellos por su predicación de este misterio de Cristo, puede decir a sus oyentes lo que pocos podríamos decir hoy: “Sed imitadores míos como yo soy de Cristo” (1 Co. 4, 16 y 11, 1). Ante estos datos que Dios nos muestra en la divina Escritura, quedamos debidamente habilitados para descubrir a los falsos profetas que son lobos con piel de oveja (Mt. 7, 15), y de los cuales debemos guardarnos, porque así lo dice Jesús, y a quienes Él caracteriza diciendo: “Guardaos de los escribas que se complacen en andar con largos vestidos, en ser saludados en las plazas públicas, en ocupar los primeros sitiales en la sinagoga y los primeros puestos en los convites” (Mc. 12, 38-39). Cf. 3 Jn. 9 8 se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz 9 Por eso Dios le sobreensalzó y le dio el nombre que es sobre todo nombre , S. Pablo emplea la expresión nombre en el sentido antiguo. Entre los judíos y también entre los paganos, el nombre de Dios participaba del carácter sagrado de la divinidad y era considerado como una representación de la misma 10 para que toda rodilla en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra se doble en el nombre de Jesús, 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre: Este pasaje, que forma el Introito en la misa del Miércoles Santo, tal como se presenta en la Vulgata (“N. S. J. C. está en la gloria de Dios Padre”) “parecería afirmar, como una gran cosa, que Jesús salvó su Alma y participa de la gloria”. Por desgracia muchos tienen esa idea de que la divina Escritura está llena de cosas aburridas a fuerza de resabidas, y toman v. g. las parábolas del Evangelio como cuentitos para niños, sin sospechar el abismo de profundidad y grandeza, de belleza y consuelo que ha puesto en ellos el divino genio de Cristo, o sea (para hablar menos humanamente y más exactamente), el Espíritu Santo. El original griego expresa el sublime misterio del amor del Padre a su Hijo, que hace que el Padre se sienta glorificado en que confesemos como Señor a Cristo, “por quien, y con quien y en quien” recibe el Padre todo honor y gloria, como se proclama en el Canon de la Misa
Es Dios quien da el querer y el obrar
12 Así, pues, amados míos, de la misma manera como siempre obedecisteis, obrad vuestra salud con temor y temblor , no sólo como cuando estaba yo presente, sino mucho más ahora en mi ausencia; Con temor y temblor, o sea con total desconfianza de nosotros mismos, como se ve en el v. 13. Cf. 1 Jn. 4, 18 y nota 13 porque Dios es el que, por su benevolencia, obra en vosotros tanto el querer como el hacer ¡El querer y el hacer! He aquí lo suficiente para que nadie pueda nunca atribuirse ningún mérito a sí mismo; y también para que nadie se desanime, puesto que aun la voluntad que nos falta puede sernos dada por la bondad de nuestro divino Padre. Es lo que expresa la oración del Domingo XII después de Pentecostés: “Dios misericordioso, de cuyo don viene el que tus fieles puedan servirte digna y provechosamente”. S. Bernardo circunscribe la cooperación humana a la siguiente fórmula: Dios obra en nosotros el pensar, el querer y el obrar. Lo primero sin nosotros. Lo segundo con nosotros. Lo tercero por medio de nosotros. Cf. Conc. Trid. Ses. 6, cap. 5 14 Haced todas las cosas sin murmuraciones ni disputas, 15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha, en medio de una generación torcida y perversa, entre los cuales resplandecéis como antorchas en el mundo, 16 al presentarles la palabra de vida, a fin de que pueda yo gloriarme para el día de Cristo de no haber corrido en vano ni haberme en vano afanado 17 Y aun cuando se derrame mi sangre como libación sobre el sacrificio y culto de vuestra fe, me gozo y me congratulo con todos vosotros S. Pablo, a ejemplo de Jesús, no solamente se desvive por sus hermanos, sino también está dispuesto a dar la vida (Jn. 10, 11; 2 Co. 12, 15; 1 Jn. 3, 16), no ya como víctima de redención, pues ya está pago el precio, sino como testimonio de Cristo y si es necesario en pro de la fe de ellos. Véase v. 30 18 Gozaos asimismo vosotros y congratulaos conmigoPablo recomienda a dos compañeros
19 Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también tenga buen ánimo al saber de vosotros 20 Pues a ninguno tengo tan concorde conmigo, que se interese por vosotros tan sinceramente , Insuperable elogio que contrasta con el tremendo v. sig., propio de todos los tiempos 21 porque todos buscan lo de ellos mismos, no lo que es de Cristo Jesús 22 Vosotros conocéis la prueba que ha dado, como que, cual hijo al lado de su padre, ha servido conmigo para propagación del Evangelio 23 A éste, pues, espero enviar tan pronto como vea yo la marcha de mis asuntos s. El Apóstol espera ser puesto en libertad, lo que se había de cumplir muy pronto 24 Y aun confío en el Señor que yo mismo podré ir en breve 25 Entretanto he juzgado necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de armas, vuestro mensajero y ministro en mis necesidades; 26 pues añoraba a todos vosotros, y estaba desconsolado por cuanto habíais oído de su enfermedad 27 Estuvo realmente enfermo y a punto de morir, pero Dios tuvo misericordia de él, y no tan sólo de él, sino también de mí, para que no tuviese yo tristeza sobre tristeza 28 Lo envío por eso con mayor premura para que, al verle de nuevo, os alegréis y yo me quede sin más pena 29 Acogedle, pues, en el Señor con todo gozo, y tened en estima a los que son como él, 30 puesto que por la obra de Cristo llegó hasta la muerte, poniendo en peligro su vida, para suplir lo que faltaba de vuestra parte en mi ministerio . Ministerio: literalmente liturgia. Las obras de caridad hacia los amigos de Cristo ¿no son acaso un ministerio sagrado que se hace a Él mismo?Citado en 337
- Este capítulo Amoris Laetitia(§15)Ecclesiam Suam(§54)Evangelii Praecones(§4)Spe Salvi(§47)
- v. 1 CCC(¶2842)Il Fermo Proposito(§27)
- v. 2 Il Fermo Proposito(§27)Litteras A Vobis(§6)
- v. 3 Summa (EN)(I 112.1
II-II 103.2 Evangelii Gaudium(§271)Gaudete Et Exsultate(§116)Il Fermo Proposito(§27)II-II 132.2 II-II 161.3 Suppl 34.1) - v. 4 CCC(¶2635)Amoris Laetitia(§101)Il Fermo Proposito(§27)
- v. 5 CCC(¶461
¶520 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(259)Apostolicam Actuositatem(§33¶1694 ¶2842) §35) Christifideles Laici(§2§25) Christus Vivit(§281)Dilexit Nos(§168)Ecclesiam Suam(§28§30 Evangelii Gaudium(§198)Il Fermo Proposito(§27)Laborem Exercens(§4§56) §6) Marialis Cultus(§57§67) Mediator Dei(§73§80 Menti Nostrae(§35)Pastores Dabo Vobis(§30§99) §57) Redemptoris Custos(§10)Redemptoris Mater(§18)Redemptoris Missio(§88)Rosarium Virginis Mariae(§15)Unitatis Redintegratio(§4)Veritatis Splendor(§21)Vita Consecrata(§9) - v. 6 CCC(¶449
¶461 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(259)Summa (EN)(I 31.2¶1850 ¶2641 ¶2666 ¶2667) I 42.4 Oraciones Comunes(Vía Crucis)Ecclesia In Africa(§61)Evangelium Vitae(§33)Gaudete Et Exsultate(§135)Laborem Exercens(§4III 16.1) §6) Lebanon(§27)Lumen Gentium(§8)Marialis Cultus(§45)Novo Millennio Ineunte(§22)Redemptionis Donum(§10§13) Redemptoris Custos(§10)Redemptoris Mater(§18)Redemptoris Missio(§88)Satis Cognitum(§2)Sempiternus Rex Christus(§37)Unitatis Redintegratio(§4)Veritatis Splendor(§21§87) Vita Consecrata(§9) - v. 7 CCC(¶461
¶472 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(259)Summa (EN)(I 73.1¶602 ¶705 ¶713 ¶876 ¶1224 ¶1225 ¶1850 ¶2641 ¶2666 ¶2667) I 113.4 Oraciones Comunes(Vía Crucis)Ad Gentes(§24)C’est la confiance(§40)Dilexi Te(§18)Dilexit Nos(§34)Ecclesia In Africa(§61)Evangelium Vitae(§33)Gaudete Et Exsultate(§135)Laborem Exercens(§4III 2.5 III 2.6 III 5.1 III 11.2 III 14.1 III 16.1 III 16.12 III 20.1 III 21.2 III 28.1 III 39.6) §6) Lebanon(§27)Lumen Gentium(§8§42) Marialis Cultus(§45)Mystici Corporis Christi(§20§45) Novo Millennio Ineunte(§22)Pastores Dabo Vobis(§21)Pastores Gregis(§19§42) Perfectae Caritatis(§5§14) Presbyterorum Ordinis(§15)Redemptionis Donum(§10§13) Redemptoris Custos(§10)Redemptoris Mater(§18)Redemptoris Missio(§88)Rosarium Virginis Mariae(§36)Satis Cognitum(§2)Sempiternus Rex Christus(§32§37) Unitatis Redintegratio(§4)Veritatis Splendor(§21§87) Vita Consecrata(§9§22 §79) - v. 8 CCC(¶411
¶461 Compendio(121)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(196¶612 ¶623 ¶908 ¶1850 ¶2641 ¶2666 ¶2667) 259) Summa (EN)(II-II 124.3II-II 186.5 Oraciones Comunes(Vía Crucis)Ad Catholici Sacerdotii(§38III 5.1 III 7.3 III 19.3 III 20.1 III 42.1 III 46.4 III 47.2 III 49.6 Suppl 89.2) §43) C’est la confiance(§40)Dies Domini(§43)Dives In Misericordia(§8)Dominicae Cenae(§3)Dominum Et Vivificantem(§33§35) Ecclesia de Eucharistia(§13)Ecclesia In Africa(§61)Ecclesiam Suam(§53§65 Evangelica Testificatio(§24)Evangelium Vitae(§33§114 §118) §67) Gaudete Et Exsultate(§135)Haerent Animo(§8)Laborem Exercens(§4§6) Lebanon(§27)Lumen Gentium(§36§42) Marialis Cultus(§45)Mystici Corporis Christi(§30§63) Novo Millennio Ineunte(§22)Octogesima Adveniens(§48)Pastores Dabo Vobis(§21)Pastores Gregis(§18§19) Perfectae Caritatis(§1§5) Presbyterorum Ordinis(§15)Redemptionis Donum(§13)Redemptor Hominis(§20)Redemptoris Custos(§10)Redemptoris Mater(§18§41) Redemptoris Missio(§88)Rosarium Virginis Mariae(§22)Sacra Virginitas(§70§72) Sacramentum Caritatis(§9)Sempiternus Rex Christus(§37)Unitatis Redintegratio(§4)Verbum Domini(§26)Veritatis Splendor(§21§87) Vita Consecrata(§9§22) - v. 9 CCC(¶434
¶449 Compendio(84)Summa (EN)(III 19.3¶908 ¶1850 ¶2641 ¶2666 ¶2667 ¶2812) III 42.1 Ecclesia In Africa(§61)Evangelium Vitae(§33)Lumen Gentium(§36III 48.1 Suppl 89.2) §42) Marialis Cultus(§45)Novo Millennio Ineunte(§22)Octogesima Adveniens(§48)Presbyterorum Ordinis(§15)Redemptoris Mater(§41)Veritatis Splendor(§87)Vita Consecrata(§9) - v. 10 CCC(¶201
¶434 Summa (EN)(III 42.1¶449 ¶633 ¶635 ¶2641 ¶2666 ¶2667 ¶2812) III 52.1 Incarnationis Mysterium(§1)Lumen Gentium(§42)Marialis Cultus(§45)Novo Millennio Ineunte(§22)Octogesima Adveniens(§48)Veritatis Splendor(§87)Vita Consecrata(§9)III 59.6) - v. 11 CCC(¶201
¶449 Compendio(84)Summa (EN)(III 42.1)Dies Domini(§21)Dominum Et Vivificantem(§2)Incarnationis Mysterium(§1)Marialis Cultus(§45)Novo Millennio Ineunte(§22)Octogesima Adveniens(§48)Slavorum Apostoli(§17)Veritatis Splendor(§87)Vita Consecrata(§9)¶2641 ¶2666 ¶2667 ¶2812) - v. 12 CCC(¶1949)Summa (EN)(I-II 44.4)Preguntas(Fe y obras)Lumen Gentium(§48)Reconciliatio Et Paenitentia(§17)Spe Salvi(§47)
- v. 13 CCC(¶308
¶1949) Compendio(56)Summa (EN)(I 83.1I 105.4 Preguntas(Fe y obras)Casti Connubii(§9I-II 9.6 III 13.4 III 18.1) §130) - v. 14 CCC(¶1070
¶1949) Ecclesia In Medio Oriente(§46) - v. 15 CCC(¶1070
¶1243 Africae Munus(§99)Ecclesia In Medio Oriente(§46)Haerent Animo(§16)Marialis Cultus(§57)¶1949) - v. 16 CCC(¶1070
¶1949) Ecclesia In Medio Oriente(§46) - v. 17 CCC(¶1070
¶1949) Catechesi Tradendae(§30) - v. 18 CCC(¶1949)
- v. 19 CCC(¶1949)
- v. 20 CCC(¶1949)
- v. 21 CCC(¶1949)Summa (EN)(Suppl 8.5)Ad Catholici Sacerdotii(§35
§39) Ad Petri Cathedram(§56§109) Editae Saepe(§32)Evangelii Gaudium(§93)Evangelii Praecones(§20)Presbyterorum Ordinis(§9)Quadragesimo Anno(§147§149) - v. 22 CCC(¶1949)
- v. 23 CCC(¶1949)
- v. 25 CCC(¶1070)
- v. 30 CCC(¶1070)
- v. 58 Veritatis Splendor(§21)
- v. 78 Pastores Dabo Vobis(§21)