San Juan 19
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Jesús azotado y coronado de espinas
Ecce Homo
4 Pilato salió otra vez afuera, y les dijo: “Os lo traigo fuera, para que sepáis que yo no encuentro contra Él ningún cargo” 5 Entonces Jesús salió fuera, con la corona de espinas y el manto de púrpura , y ( Pilato ) les dijo: “¡He aquí al hombre!” 6 Los sumos sacerdotes y los satélites, desde que lo vieron, se pusieron a gritar: “¡Crucifícalo, crucifícalo!” Pilato les dijo: “Tomadlo vosotros, y crucificadlo; porque yo no encuentro en Él ningún delito” Por tercera vez da el juez testimonio de la inocencia de Cristo y proclama él mismo la injusticia de su proceder al autorizar la crucifixión de la divina Víctima 7 Los judíos le respondieron: “Nosotros tenemos una Ley, y según esta Ley, debe morir, porque se ha hecho Hijo de Dios” 8 Ante estas palabras, aumentó el temor de Pilato Como pagano no conoció Pilato lo que decían, y por eso se llenó más de temor. Puede ser que temiera la ira de algún dios, o, más probablemente, que tuviera miedo de caer en desgracia ante el emperador. Los judíos advirtiendo su vacilación insisten cada vez más en el aspecto político (vv. 12 y 15) hasta que cede el juez cobarde por salvar su puesto, quedando su nombre como un adjetivo infamante para los que a través de los siglos obrarán como él. Sobre jueces prevaricadores cf. Salmos 57 y 81 y notas 9 Volvió a entrar al pretorio, y preguntó a Jesús: “¿De dónde eres Tú?” Jesús no le dio respuesta 10 Díjole, pues, Pilato: “¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo el poder de librarte y el poder de crucificarte?” 11 Jesús le respondió: “No tendrías sobre Mí ningún poder, si no te hubiera sido dado de lo alto; por esto quien me entregó a ti, tiene mayor pecado” O sea: la culpa de Caifás, Sumo Sacerdote del verdadero Dios, se agrava aún más por el hecho de que, no pudiendo ordenar por sí mismo la muerte de Jesús, quiere hacer que la autoridad civil, que él sabe emanada de Dios, sirva para dar muerte al propio Hijo de DiosLa condenación
12 Desde entonces Pilato buscaba cómo dejarlo libre; pero los judíos se pusieron a gritar diciendo: “Si sueltas a éste, no eres amigo del César: todo el que se pretende rey, se opone al César” 13 Pilato, al oír estas palabras, hizo salir a Jesús afuera; después se sentó en el tribunal en el lugar llamado Lithóstrotos, en hebreo Gábbatha 14 Era la preparación de la Pascua, alrededor de la hora sexta. Y dijo a los judíos: “He aquí a vuestro Rey”La crucifixión
17 y Él, llevándose su cruz, salió para el lugar llamado “El cráneo”, en hebreo Gólgotha ,María al pie de la cruz
25 Junto a la cruz de Jesús estaba de pie su madre, y también la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena Estaba de pie: Lo primero que ha de imitarse en Ella es esa fe que Isabel le había señalado como su gran bienaventuranza (Lc. 1, 45). La fe de María no vacila, aunque humanamente todo lo divino parece fallar aquí, pues la profecía del ángel le había prometido para su Hijo el trono de David (Lc. 1, 32), y la de Simeón (Lc. 2, 32), que Él había de ser no solamente “luz para ser revelada a las naciones” sino también “la gloria de su pueblo de Israel” que de tal manera lo rechazaba y lo entregaba a la muerte por medio del poder romano. “El justo vive de fe” (Rm. 1, 17) y María guardó las palabras meditándolas en su corazón (Lc. 2, 19 y 51; 11, 28) y creyó contra toda apariencia (Rm. 4, 18), así como Abrahán, el padre de los que creen, no dudó de la promesa de una numerosísima descendencia, ni aún cuando Dios le mandaba matar al único hijo de su vejez que debía darle esa descendencia (Gn. 21, 12; 22, 1; Si. 44, 21; Hb. 11, 17-19) 26 Jesús, viendo a su madre y, junto a ella, al discípulo que amaba, dijo a su madre: “Mujer, he ahí a tu hijo” Dijo a su madre: Mujer: Nunca, ni en Caná (2, 4), ni en este momento en que “una espada atraviesa el alma” de María (Lc. 2, 35), ninguna vez le da el mismo Jesús este dulce nombre de Madre. En Mt. 12, 46-50; Lc. 2, 48-50; 8, 19-21; 11, 28 –los pocos pasajes en que Él se ocupa de Ella– confirmamos su empeño por excluir de nuestra vida espiritual todo sentimentalismo, y acentuar en cambio el sello de humildad y retiro que caracteriza a “la Esclava del Señor” (Lc. 1, 38) no obstante que Él, durante toda su infancia, estuvo “sometido” a Ella y a José (Lc. 2, 51). En cuanto a la maternidad espiritual de María, que se ha deducido de este pasaje, Pío X la hace derivar desde la Encarnación del Verbo (Enc. ad diem illum), extendiéndola de Cristo a todo su Cuerpo Místico. Cf. Ga. 4, 26 27 Después dijo al discípulo: “He ahí a tu madre”. Y desde este momento el discípulo la recibió consigo En el grande y misterioso silencio que la Escritura guarda acerca de María, nada nos dice después de esto, sino que, fiel a las instrucciones de Jesús (Lc. 24, 49), Ella perseveraba en oración en el Cenáculo con los apóstoles, después de la Ascensión (Hch. 1, 13 s.), y sin duda también en Pentecostés (Hch. 2, 1). ¡Ni siquiera una palabra sobre su encuentro con Jesús cuando Él resucitó! Con todo, es firme la creencia en la Asunción de María, o sea su subida al Cielo en alma y cuerpo, suponiéndose que, al resucitar éste, su sepulcro quedó vacío, si bien no hay certeza histórica con respecto al sepulcro; y claro está que bien pudo Dios haberla eximido de la muerte, como muchos creyeron también de aquel discípulo amado que estaba con Ella (Jn. 21, 22 ss. y nota); pues siendo, desde su concepción, inmaculada (en previsión de los méritos de Cristo) María quedó libre del pecado, sin el cual la muerte no habría entrado en el mundo (Rm. 5, 12; Sb. 1, 16; 2, 24; 3, 2 y notas). Sin embargo murió a semejanza de su HijoMuerte de Jesús
28 Después de esto, Jesús, sabiendo que todo estaba acabado, para que tuviese cumplimiento la Escritura, dijo: “Tengo sed” Todas las profecías sobre la pasión quedaban cumplidas, especialmente los Salmos 21 y 68 e Isaías cap. 53, incluso el reparto y sorteo de las vestiduras por los soldados, que Jesús presenció, vivo aún, desde la Cruz 29 Había allí un vaso lleno de vinagre. Empaparon pues, en vinagre una esponja, que ataron a un hisopo, y la aproximaron a su boca 30 Cuando hubo tomado el vinagre, dijo: “Está cumplido” , e inclinando la cabeza, entregó el espíritu Está cumplido el plan de Dios para redimir al hombre. Si nos tomamos el trabajo de reflexionar que Dios no obra inútilmente, nos preguntaremos qué es lo que pudo moverlo a entregar su Hijo, que lo es todo para Él, siendo que le habría bastado decir una palabra para el perdón de los hombres, según Él mismo lo dijo cuando declaró la libertad de compadecerse de quien quisiera, y de hacer misericordia a aquel de quien se hubiera compadecido (Ex 33, 19; Rm. 9, 15), puesto que para Él “todo es posible” (Mc. 10, 27). Y si, de esa contribución infinita del Padre para nuestra redención, pasamos a la del Hijo, vemos también que, pudiendo salvar, como dice Sto. Tomás, uno y mil mundos, con una sola gota de su Sangre, Jesús prefirió darnos su vida entera de santidad, su Pasión y muerte, de insuperable amargura, y quiso con la lanzada ser dador hasta de las gotas de Sangre que le quedaban después de muerto. Ante semejantes actitudes del Padre y del Hijo, no podemos dejar de preguntarnos el porqué de un dispendio tan excesivo. Entonces vemos que el móvil fue el amor; vemos también que lo que quieren con ese empeño por ostentar la superabundancia del don, es que sepamos, creamos y comprendamos, ante pruebas tan absolutas, la inmensidad sin límites de ese amor que nos tienen. Ahora sabemos, en cuanto al Padre, que “Dios amó tanto al mundo, que dio su Hijo unigénito” (3, 16); y en cuanto al Hijo, que “nadie puede tener amor más grande que el dar la vida” (15, 13). En definitiva, el empeño de Dios es el de todo amante: que se conozca la magnitud de su amor, y, al ver las pruebas indudables, se crea que ese amor es verdad, aunque parezca imposible. De ahí que si Dios entregó a su Hijo como prueba de su amor, el fruto sólo será para los que así lo crean (3, 16, in fine). El que así descubre el más íntimo secreto del Corazón de un Dios amante, ha tocado el fondo mismo de la sabiduría, y su espíritu queda para siempre fijado en el amor (cf. Ef. 1, 17)La lanzada
31 Como era la Preparación a la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la cruz durante el sábado –porque era un día grande el de aquel sábado– los judíos pidieron a Pilato que se les quebrase las piernas, y los retirasen 32 Vinieron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero, y luego del otro que había sido crucificado con Él 33 Mas llegando a Jesús y viendo que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas; 34 pero uno de los soldados le abrió el costado con la lanza, y al instante salió sangre y agua 35 Y el que vio, ha dado testimonio –y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad– a fin de que vosotros también creáis El que lo vio: Juan (21, 24; 1 Jn. 1, 1-3) 36 Porque esto sucedió para que se cumpliese la Escritura: “Ningún hueso le quebrantaréis” Véase Ex. 12, 46; Nm. 9, 12; Sal. 33, 21 37 Y también otra Escritura dice: “Volverán los ojos hacia Aquel a quien traspasaron” Refiérese a una profecía que anuncia la conversión final de Israel y que dice: “Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén el espíritu de gracia y de oración, y pondrán sus ojos en Mí a quien traspasaron, y llorarán al que hirieron como se llora a un hijo único, y harán duelo por Él como se hace por un primogénito” (Za. 12, 10). Cf. Ap. 1, 7Sepultura de Jesús
38 Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero ocultamente, por miedo a los judíos, pidió a Pilato llevarse el cuerpo de Jesús, y Pilato se lo permitió. Vino, pues, y se llevó el cuerpo 39 Vino también Nicodemo, el que antes había ido a encontrarlo de noche; éste trajo una mixtura de mirra y áloe, como cien librasCitado en 204
- Este capítulo Au Milieu Des Sollicitudes(§9)Marialis Cultus(§56)Novo Millennio Ineunte(§58)Redemptoris Mater(§23)Rosarium Virginis Mariae(§11)
- v. 2 Summa (EN)(Suppl 65.2)
- v. 6 Nostra Aetate(§4)
- v. 7 Summa (EN)(III 47.4)Ecclesia In Europa(§21)
- v. 8 Ecclesia In Europa(§21)
- v. 11 CCC(¶600)Summa (EN)(I-II 73.2
II-II 67.4 Diuturnum(§6III 47.6 III 49.6) §9) - v. 12 CCC(¶596)
- v. 14 Summa (EN)(III 83.2)Summi Pontificatus(§3)
- v. 15 CCC(¶596)Marialis Cultus(§20)
- v. 16 Summa (EN)(III 47.3)Mulieris Dignitatem(§2)
- v. 17 Oraciones Comunes(Rosario)
- v. 18 Oraciones Comunes(Rosario)
- v. 19 CCC(¶440)
- v. 20 CCC(¶440)Fratelli Tutti(§278)
- v. 21 CCC(¶440
¶596) - v. 22 CCC(¶440)
- v. 23 Oraciones Comunes(Vía Crucis)Sacramentum Caritatis(§14)
- v. 25 CCC(¶495
¶726 Compendio(95)Summa (EN)(III 28.3)Oraciones Comunes(Rosario)Preguntas(María¶2618) Un padre o una madre que envejece) Christifideles Laici(§54§64) Deus Caritas Est(§40§41) Evangelium Vitae(§103)Lumen Fidei(§59)Lumen Gentium(§58)Marialis Cultus(§20§56 Mulieris Dignitatem(§15)Redemptoris Mater(§18§57 §66 §67) §23 Sacramentum Caritatis(§33)Salvifici Doloris(§31)§39) - v. 26 CCC(¶501
¶726 Oraciones Comunes(Acto de Consagración al Corazón Inmaculado de María)Preguntas(María¶964 ¶2605 ¶2618) Un padre o una madre que envejece) Deus Caritas Est(§40§41 Ecclesia de Eucharistia(§57)Ecclesia In Europa(§123)Evangelii Gaudium(§285)Evangelium Vitae(§103)Fratelli Tutti(§278)Lumen Fidei(§59)Lumen Gentium(§58)Marialis Cultus(§56§42) §57 Mulieris Dignitatem(§2)Novo Millennio Ineunte(§58)Pastores Gregis(§14)Redemptor Hominis(§22)Redemptoris Mater(§23§66 §67) §44) Rosarium Virginis Mariae(§7§10) Sacramentum Caritatis(§33)Spe Salvi(§50)Vita Consecrata(§23§28) - v. 27 CCC(¶501
¶726 Compendio(196)Preguntas(María¶964 ¶2605 ¶2618 ¶2677 ¶2679) Un padre o una madre que envejece) Augustissimae Virginis Mariae(§2)Deus Caritas Est(§40§41 Ecclesia de Eucharistia(§57)Ecclesia In Europa(§123)Ecclesia In Medio Oriente(§15)Evangelii Gaudium(§285)Lumen Fidei(§59)Lumen Gentium(§58)Marialis Cultus(§56§42) §57 Pastores Gregis(§14)Redemptor Hominis(§22)Redemptoris Mater(§21§66 §67) §23 Rosarium Virginis Mariae(§10)Sacramentum Caritatis(§33)Spe Salvi(§50)Vita Consecrata(§23§44 §45) §28) - v. 28 CCC(¶544
¶607 Ad Catholici Sacerdotii(§39¶2561 ¶2605) §43) Evangelii Gaudium(§285)Haurietis Aquas(§19§33 §68) - v. 30 CCC(¶607
¶624 Summa (EN)(I 73.1¶730 ¶2605) I-II 103.3 Oraciones Comunes(Rosario)Deus Caritas Est(§19)Dives In Misericordia(§7)Dominum Et Vivificantem(§24)Evangelium Vitae(§51)Haurietis Aquas(§16II-II 147.7 III 47.2) §28 Sacramentum Caritatis(§9)Salvifici Doloris(§18)Spe Salvi(§27)§60) - v. 31 CCC(¶641)
- v. 32 Summa (EN)(III 46.5)
- v. 34 CCC(¶478
¶694 Summa (EN)(III 79.1)Deus Caritas Est(§7)Dilexit Nos(§96)Dominum Et Vivificantem(§24)Evangelium Vitae(§25¶766 ¶1225) §51) Familiaris Consortio(§57)Lumen Gentium(§3)Sacramentum Caritatis(§14)Verbum Domini(§5)Veritatis Splendor(§103)Vita Consecrata(§23) - v. 35 Summa (EN)(III 74.8)Lumen Fidei(§16)Spiritus Paraclitus(§27
§28) - v. 36 CCC(¶608)
- v. 37 CCC(¶1432)Summa (EN)(Suppl 90.2)Deus Caritas Est(§18
§19) Dilexit Nos(§96§107) Evangelium Vitae(§50)Haurietis Aquas(§50§93) Lumen Fidei(§16)Miserentissimus Redemptor(§14)Sacramentum Caritatis(§14)Vita Consecrata(§23) - v. 38 CCC(¶575
¶595) Deus Caritas Est(§3) - v. 39 CCC(¶595)
- v. 40 Summa (EN)(III 51.2)Preguntas(Cremación)
- v. 41 Preguntas(Cremación)
- v. 42 CCC(¶624
¶641) Preguntas(Cremación)